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¿Quieres lograr más? No te sacrifiques

Imagina por un momento que te encuentras en un avión. No importa si viajas de vacaciones o no, el destino te predispone a tener un buen vuelo. Ese día todo salió de maravillas, no tuviste contratiempos, terminaste tus quehaceres, llegaste con tiempo al aeropuerto y nada quedó pendiente. El avión huele a limpio. Todo está ordenado y la temperatura dentro del recinto es ideal.

En las caras de los otros pasajeros sólo ves sonrisas y gestos de alegría. Claro… es lógico, el destino es Playa del Carmen. El avión está por despegar, tienes puesto el cinturón de seguridad y viajas con un hijo o hija pequeña que va sentado a tu lado.

Una de las últimas explicaciones de seguridad antes del despegue es sobre el uso de las máscaras de oxígeno. Se puede escuchar expresamente el siguiente mensaje: “en caso de emergencia máscaras de oxígeno caerán del techo, recuerde primero colocarse usted la máscara y luego a los menores a su cargo”.

Si alguna vez en tu vida has viajado en avión esta escena te resultará familiar, si aún no has tenido la oportunidad de viajar en avión, perdón, no quise hacer spoiler de lo que vas a vivir.

Entrando específicamente en el tema de hoy y antes de preguntarnos cuán posible es obtener resultados sin sacrificio, es necesario aclarar lo que muchas veces es obviado, ¿Qué entendemos por sacrificio?

Sacrificio: esfuerzo, pena, acción o trabajo que una persona se impone a sí misma por conseguir o merecer algo o para beneficiar a alguien.

Si haces búsquedas en google o wikipedia, sacrificio aparece como sinónimo de esfuerzo o incluso peor, como sinónimo de inmolación. Aunque la definición sea bastante descriptiva, muchas veces nos seguimos comprando el cuento del sacrificio e incluso lo usamos internamente para hablarnos a nosotros mismos.

Sacrificarse conlleva altos riegos, nos enfrentamos al peligro de volvernos personas de cuerpo presente, de mente ausente y corazón deshabitado.

Entonces… ¿Cuál es el truco para lograr más sin sacrificio? Un concepto: dedicación.

La definición de dedicación dice: atención que una persona dirige hacia a una actividad. Entrega de tiempo a una actividad o labor.

La diferencia entre sacrificio (o esfuerzo) y dedicación, sos vos mismo. Si te olvidas de vos mismo estás en el sacrificio, si te consideras y te cuidas estás en la dedicación. La diferencia es mucho más que sólo semántica y de palabras, la diferencia en actitudinal, mental, emocional y tiene un impacto directo en tu salud. Cuidar de vos mismo es totalmente diferente que olvidarte de vos y abandonarte. Esto no sólo previene peligros y riesgos, sino que te vuelve realmente útil para el mundo.

Cuando un artista está pitando no se sacrifica, hace foco y se dedica. Cuando un jugador de fútbol está disputando un partido importante transpira por hacer ejercicio físico propio de la dedicación, pero no porque se esté inmolando. Cuando una repostera está frente al horno esperando su torta no sufre, más bien siente satisfacción (si separamos satisf-acción podemos notar que quiere decir suficiente-acción).

Empezarás a darte cuenta que dejas de sacrificarte cuando no miras el reloj esperando que todo termine, cuando te enfermas menos, cuando es más placentero y cuando tus vínculos celebran tu dedicación.

De hecho, la dedicación puede medirse en "cantidad de tiempo" es decir, años, meses, días, horas, etc. ¿Cuál es la medida del sacrificio? ¿"Cantidad de vínculos lastimados" o "enfermedades por año"? Mmm algo no está bien y es necesario cambiar.

Volviendo por un momento a la experiencia del avión, ¿Alguna vez te preguntaste para qué te piden que te pongas la máscara de oxígeno antes que a tu hijo? La respuesta corta es para que puedas ayudar.

Si no puedes respirar no puedes ayudar. Si no te cuidas y te ayudas a vos mismo no puedes cuidar ni ayudar a nadie. Aunque no estés acostumbrado o acostumbrada a escuchar esto déjame decirte que eres la persona más importante de tu vida. Lo que no te des a vos mismo no sólo te perjudica, sino que te impide ser útil a los demás. 

Si quieres conseguir los mismos o mejores resultados y vivir una vida en plenitud cámbiate de equipo, pásate a la dedicación. Cuando vives desde la dedicación no sólo empiezas a construir una vida con propósito, sino que te lo agradecerán tus padres, tu pareja, tus amigas y tus hijos.

Si bien no hay recetas universales para vivir una vida con propósito; si hay caminos que transitar, procesos personales que realizar y metodologías concretas para utilizar. Para ello te dejo estos artículos y deseo que te sean tan útiles como a mi:

Si aún te preguntas, por dónde comenzar te dejo el siguiente relato:

Un maestro citó a su alumno en su despacho después de clases. Mientras preparaba un té, sonó la puerta y el maestro hizo señas a su alumno para que pase y se siente. En ese momento, antes de hacer ninguna pregunta, el alumno empezó a comentar verborragicamente sobre las conclusiones que había extraído de su estudio. Sobre la mesa había una bandeja y sobre la misma dos tazas. El maestro comenzó a servir el té. El alumno seguía hablando hasta que exclamó “¡¿Qué hace?! No se da cuenta que está derramando el té y eso mancha todo!”. El maestro dejó la tetera, se sentó y mirando al alumno diciendo: “Esto es exactamente lo que ocurre contigo, para que comprendas verdaderamente lo que enseño debes vaciar tu mente. Esta taza es como tu mente, no entrará nada nuevo si no haces espacio”.

Para que algo nuevo pueda ingresar a tu vida, como es el concepto de dedicación, necesariamente debe salir el sacrificio. Al igual que la taza debe estar vacía para recibir el té, en tu vida debes generar espacio y tiempo para que una bocanada de aire fresco ingrese. La mala noticia es que sólo depende de vos, la buena noticia es que sólo depende de vos. Si quieres saber más te recomiendo ir a ¿Cómo lograr todo lo que me propongo sin morir en el intento? 4 Pilares de la Ejecución Efectiva.

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Buena Vida,

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