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No tienes ideas, las ideas te tienen a ti: El drama del siglo XXI

"Un pájaro posado en un árbol no teme a que la rama se quiebre, su confianza no está depositada en la rama, sino en las alas que tiene y lo que sabe que puede hacer con ellas"

Vamos hacia un mundo en el que reinventarse, reiniciar, resetear e incluso hacer cambios leves en nuestro quehacer profesional será mucho más frecuente de lo que lo era para nuestros padres y abuelos.

Hacer de este proceso un dolor de cabeza o algo nutritivo es una decisión. Aprender a transitar el proceso por voluntad propia y no por obligación es una oportunidad que cada vez más personas están animándose a tomar. Esto no sólo es una ventaja dado que se disfruta mucho más el proceso habiendo tomado una decisión consciente, sino que te permitirá prestarle la suficiente atención para aprenderlo, realizarlo y repetirlo las veces que lo creas necesario.

Pero… ¿Cuáles son los verdaderos obstáculos que enfrentamos a la hora de reinventarnos, reiniciar o hacer cambios en nuestras vidas?

La respuesta corta es: las ideas y creencias que tenemos acerca de nuestra identidad y sentido. Algo que puede que no sepas es que tú no tienes ideas, las ideas te tienen a ti.

¿A qué me refiero con ideas o creencias? A todas aquellas “verdades” que damos por supuestas, aquello que no cuestionamos, aquello que piensas que no puedes, aquello que es “si, porque si” o “no, porque no”, aquello que hemos aprendido a pensar de determinada manera y que ni siquiera vemos posible pensar de otra forma.

Por suerte, tus creencias e ideas tienen relación directa con lo que haces o dejas de hacer y con lo que logras y dejas de lograr.

Las ideas, creencias e historias que construimos alrededor de ellas son como películas que se proyectan en nuestra mente. Podemos estar ante la misma situación del día a día, incluso ser de la misma familia, vivir en la misma casa pero ver y vivir en dos películas totalmente diferentes.

Debemos saber que la historia o película que tu cerebro proyecta no lo hace con mala intención, lo hace por protección, lo hace para darle sentido al mundo que percibe, lo hace para que tus emociones y lo que sientes tenga justificativo. Tu cerebro quiere mantenerte a salvo, no que seas feliz.

Vamos con un ejemplo concreto que veo contínuamente en personas que acompaño: el comportamiento que observo es que no preguntan.

Muchas veces nos evitamos hacer preguntas y queremos resolverlo todo nosotros. No nos damos cuenta que de esta forma sólo estamos haciendo que el camino sea aún más largo. Hay personas que ya lo han recorrido, respuestas que ya han sido pensadas, avances que ya han sido logrados y descubrimientos de los cuáles nos podemos servir para continuar el camino.

Lo interesante es que ante esta actitud de no preguntar pueden subyacer algunas ideas y creencias dominantes como: "si pregunto parezco tonto o tonta", "qué dirán o pensarán de mí", "si pregunto me van a maltratar", "yo ya lo tengo que saber", "¿cómo voy a tener que preguntar si yo me lo sé todo?" Y así podríamos seguir..

Antes de continuar la lectura te propongo que escribas, ¿Cuándo fue la última vez que preguntaste sin temor a lo que los demás opinen? ¿Qué película está proyectando tu cerebro para no permitirte preguntar aquello que quieres saber?

Bueno, debo reconocer que yo me pediría este: que puedas darte cuenta con rapidez y facilidad que esa historia que te cuentas no eres tu, que tu no eres tu cerebro. Es decir, tu cerebro es parte de ti pero tu no eres SOLO tu cerebro y la película que se proyecta en tu cabeza es una fantasía que SOLO te la está contando a tí.

El cerebro es juicioso, clasificador, le gusta ordenar, es totalmente binario (de pensamiento blanco o negro) y para nada contemplativo. Necesita ponerle títulos, etiquetas y nombres a las personas, emociones, cosas ,etc. Si por él fuera tendrías opiniones de todas y cada una de las posibles situaciones con las que te encuentras día a día. Le gusta tener todo preseteado con opiniones y prejuicios con tal de decidir y ejecutar de rápido, no le interesa lo que la vida pueda proponerte y traerte como regalo, necesita urgencia, seguridad y acción.

No eres malo o mala por hacer esto, no eres dañino o dañina, no eres inmoral, no tienes un problema mental ni debes curarte de nada, biológicamente hablando, tu cerebro hace este trabajo por ti a menos que decidas hacer algo diferente.

Si decides no hacer nada tu cerebro seguirá igual y tu vida seguirá igual. Te será mucho más sencillo encontrar todos los justificativos de porque no eres feliz, de porque no eres libre y de porque no sientes plenitud. Encontrarás la manera de contarte una película en que la víctima principal eres tú mismo o tú misma, o… puedes decidir hacer algo al respecto.

La noticia positiva del día es que, más allá de lo que haga tu cerebro, puedes aprender a cambiar de ideas según te sean útiles y estén o no al servicio tuyo en este momento particular de tu vida que estés transitando.

El secreto para reinventarte y reiniciar tu vida es encontrar el equilibrio justo entre voluntad y entorno favorable. Si bien el equilibrio es el resultado de un proceso personal te dejo el link a este artículo donde toqué el tema más a fondo: ¿Cómo lograr el equilibrio y vivir de tu pasión?

Tomar el poder frente a las ideas y creencias que te tienen para poder cambiar y aprender a hacerlo las veces que sea necesario o gustes, es como la eterna historia del adicto. La persona adicta a algo no sólo necesita de su propia voluntad para salir de la adicción, si su entorno no lo ayuda no logra salir. Pero tampoco puede salir si su entorno está a su favor y quiere ayudarla pero ella misma no tiene la voluntad para hacerlo.

En algún aspecto de tu vida, ¿Te identificas con este comportamiento?

Las ideas, creencias y el impacto que las mismas tienen en nosotros es absurdamente enorme. Incluso solemos tener dos problemas troncales: el primero es que vivimos muchas de ellas como si fuesen verdades objetivas y absolutas, (es decir, como si fuesen hechos). Y el segundo es que, escuchamos y damos crédito a las de los demás mucho más de lo que nos escuchamos a nosotros mismos.

Para ir culminando la entrega de hoy quiero darte a ti la palabra… Puede que no te hayas preguntado a vos mismo o a vos misma:

  • ¿Qué opinas tú de tu propia vida? 
  • ¿Qué opinas de estar dónde estás? 
  • ¿Qué opinas de ir hacia dónde crees que vas?
  • ¿Te sientes a gusto con eso?

Invítate a tomar un café, es momento que te des un tiempo para estar contigo compartirte lo que llevas dentro. Dicen que dentro nuestro siempre hay dos fuerzas que nos impulsan a actuar, el Amor o el Miedo.

El Amor dice abre y habla, pon sobre la mesa, exponte, anímate a pasar por lo incómodo. El miedo, por su parte, dice guarda, calla, no digas, esconde, no cuentes nada... ¿A quién quieres hacerle caso hoy?

Buena Vida,

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