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No te han enseñado a aprender, un secreto que cambiará tus resultados

Siempre que abordamos una nueva temática en nuestra vida que puede ir desde aprender un nuevo idioma, tocar un instrumento, aprender a conducir, o simplemente intentar algo por primera vez es conveniente revisar qué entendemos por vocablos como aprender, estudiar y saber.

A grandes rasgos distinguimos tres tipos de lo que conocemos como “aprendizaje”:

  • Aprendizaje teórico

  • Aprendizaje práctico o de primer grado

  • Aprendizaje transformacional o de segundo grado

Puede que al igual que muchos de nosotros te hayas pasado unos cuantos años en el sistema de educación académico tradicional y confundamos aprender con retener información o tener conocimientos. Esto es lo que por muchos años se ha conocido como aprendizaje teórico.

El aprendizaje teórico se puede adquirir leyendo libros, yendo a la universidad, obteniendo diplomas, asistiendo a cursos y hasta leyendo periódicos para “estar al tanto” de lo que sucede en el mundo.

Esta manera de aprender está lejos de transformarnos y cambiar la manera en la una persona percibe y procesa e interactúa con la realidad. Se utiliza al cerebro como una gran memoria de computadora donde lo que ingresa tiene más valor de lo que se hace con lo que ingresa, por ende hay más méritos en quien acumula y almacena mayor cantidad de información.

Este tipo de aprendizaje se puede comparar con el que tiene una persona cuando se encuentra en un nivel de consciencia I como describimos en Ideas para ser felices en la era digital: Niveles de conciencia. Desde esta perspectiva se supone que todos quieren ser mejor que el de al lado y “eres mejor” mientras más sabes, ser aprendiz no está muy bien visto y no se admite el “no lo sé” como una puerta al aprendizaje.

Una persona que vive su vida desde este tipo de aprendizaje casi no le da importancia a la fuente de dónde proviene la información y, en general, la consume a través de medios masivos tradicionales. Este consumo la lleva a observar, opinar, actuar y sentir en coherencia con información que allí se distribuye y puede ser potencialmente falsa o manipulada. El impacto que esto tiene en la vida de una persona y en su manera de ser (sobre todo en cómo opina y actúa) es inimaginable.

Una pequeña prueba para reconocer cuantas horas del día estás siguiendo este tipo de aprendizaje consiste en parar y pensar por un momento… ¿Cuántas veces has actuado “porque siempre se ha hecho así” en lo que va de tu día? La invitación es que lleves la pregunta a todas tus actividades desde preparar tu desayuno hasta el camino que recorres para ir a tu trabajo.

En el aprendizaje práctico, la persona no sólo valora la información, sino que tiene especial consideración sobre la fuente de la misma (de dónde proviene). No sólo dedica tiempo a elegir las fuentes de información que toma para su vida, sino que su valía personal ya no tiene que ver con una cantidad determinada de títulos, diplomados, libros, cursos, congresos, etc., sino de cómo usa lo que aprende y qué resultados logra en su vida.

Continúa asistiendo a cursos, aprendiendo de los demás, tomando sesiones de entrenamiento de un tema específico o leyendo libros, pero desde una óptica diferente: valora más el saber hacer que tener el conocimiento por sí mismo, estando totalmente abierto o abierta a decir “no lo sé” para luego adentrarse con curiosidad en la temática que sea.

Poco a poco se deja de consumir información no curada a través de medios masivos como la televisión y se buscan algunos objetivos a nivel personal, social y profesional que se nutren de información y formación de fuentes en las que se confía cada vez más.

En este estadío surge algo maravilloso. La persona empieza a escuchar su voz interior dado que lo que va aprendiendo va siendo in-corporado (que está en el cuerpo). Esta es la puerta que da paso al aprendizaje transformacional o de segundo grado.

El aprendizaje transformacional es una actitud con la que se hace frente a la vida. La misma consiste es saberse humilde, pequeño o pequeña, usando diariamente el “no lo sé”, pues se es consciente que de todo y de todos se puede aprender algo. La persona que vive desde aquí se identifica con un concepto socrático que dice “cada vez que conozco más, me doy cuenta que menos sé”.

Es una apertura a aprender de todo lo que suceda y se elige de manera consciente de quienes aprender y con quienes relacionarse para favorecer el crecimiento personal. Va más allá de leer libro o hacer un curso, el aprendizaje puede ser tomado de una película, un acontecimiento de la vida diaria, una persona o una imagen.

La persona que vive desde aquí permite que la vida le cambie la vida. No sólo se tiene la capacidad de escucharse a sí mismo y autoobservarse, sino que se tiene una mirada compasiva de la realidad. Entendió que lo que sucede conviene.

No se mira televisión y no se pregunta si aprender algo será fácil o difícil, simplemente se entrega al proceso de hacerlo pues confía en quienes lo rodean y acompañan durante el tiempo que sea necesario.

En desarrollo personal diríamos que para practicar este tipo de aprendizaje hay que internalizar las siglas RRAA, que significan: Relacionar, Reconocer, Asimilar y Actuar.

Relacionar: empieza por relacionar lo que sucede y aprendiste en un ámbito de tu vida, con otros ámbitos. Tomar algo aprendido por ejemplo en ámbito de la pareja y llevarlo al ámbito de los amigos o del trabajo. Poco a poco se es capaz de encontrar semejanzas en lo aprendido (a través de cualquier fuente de información, persona, curso, libro, evento, etc.) en todos los ámbitos de nuestra vida. Para poder ejecutar este primer paso o idea es necesario para la pelota y preguntarse: ¿Qué aprendizajes has extraído, a lo largo de los años, en las diferentes áreas de tu vida? Para leer más sobre un ejemplo concreto de un aprendizaje trasladado de un ámbito a otro te sugiero a que vayas a ¿Cómo lograr todo lo que me propongo sin morir en el intento? 4 pilares de una ejecución efectiva.

Reconocer: con este paso se comienza a tener un metaregistro, una mirada general y reconocedora de lo que sucede en el día a día de tu vida. Se empieza por ser conscientes que “todo el tiempo sucede algo” y se es capaz de contemplar lo que sucede sin tener la necesidad de intervenir. Empieza a resultar sencillo reconocer cuando se sabe y cuando no se sabe, cuándo decir “no lo sé”, cuando es prudente hablar y cuándo es prudente escuchar. La ansiedad de estar en toda conversación y mostrar que “se sabe” de muchos temas disminuye drásticamente y da espacio para pasar a la siguiente etapa, asimilar.

Asimilar: es una etapa donde todo lo aprehendido a través de experiencias, dolores, alegrías, personas, eventos e información comiencen a decantar de manera particular. Todo lo que se recibe es recibido de acuerdo al recipiente. La experiencia se asemeja al agua, dado que puede ser exactamente la misma, pero toma la forma del vaso que la contiene. Lo aprendido comienza a formar parte no tan sólo de nuestro registro mental, sino también de nuestro registro emocional y corporal. Esto nos transforma y nos da lugar a actuar de manera diferente.

Actuar: se refiere a ejecutar una acción de manera consciente, una acción que busca generar resultados completamente diferentes a los que se venían generando antes de relacionar, reconocer y asimilar. Este actuar es posterior, necesariamente, de haber asimilado, reconocido y relacionado aprendizajes de un área de nuestra vida con otro. No tan sólo la acción es diferente, sino que ya se ha producido un aprendizaje transformacional y nosotros mismos somos diferentes. Esto abre la puerta ver a nuevas oportunidades no porque el entorno haya cambiado demasiado, sino porque no miramos con los mismos ojos.

Si quieres leer más sobre cómo ver nuevas oportunidades puedes ir a 8 acuerdos para ver oportunidades donde antes no las veías.

Gracias por haberme acompañado hasta aquí en la lectura, estaré encantado de leerte en comentarios y si sientes que es tu momento para que te acompañe en tu desarrollo personal y profesional puedes escribirme a hola@facundolozano.com consultado por sesiones uno a uno.

Abrazo, Buena Vida.

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