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Motivación vs Compromiso, ¿Por qué te pagan?

Es frecuente que en estos tiempos cambiantes mis clientes me contacten para pedirme que dicte algún taller, conferencia o charla de "motivación" para su equipo de trabajo. Cuando respondo a esta llamada o mensaje les pregunto cuál es la situación actual del equipo a partir de la cual surge el pedido.

Según mi experiencia, establecer la relación directa entre la situación actual de su equipo y el pedido sobre un charla o taller de motivación representa un verdadero desafío para la mayoría de mis clientes.

A priori tendemos a pensar y a enaltecer a la motivación como si fuese el antídoto para remediar o solucionar un momento en el cual no se están consiguiendo los resultados esperados.

Más allá de que la primer medida a tomar ante cualquier situación merece realizar un diagnóstico de 360° para dimensionar la problemática, y dicho sea de paso te sugiero leer sobre esto en ¿Quieres cambiar tu vida? Empieza por mirar diferente, solemos darnos a nosotros mismos la solución que opinamos que nos hará salir de la situación en la cual nos encontramos sin acotar ni dimensionar el verdadero problema. Es curioso porque, por más que esté contraindicado, es el mismo comportamiento que ejercemos al automedicarnos.

El artículo de hoy busca llevar claridad sobre mitos existentes en torno a la relación entre la motivación y los resultados que conseguimos.

¿Qué es la motivación?

Psicólogos y estudiosos de la motivación y el comportamiento humano describen la motivación como el conjunto de factores internos y externos que determinan, en parte, las acciones de las personas.

También dicen que la motivación es eso que incita o dirige cierta conducta en particular, haciendo que “nos pongamos en marcha” hacia un objetivo. De hecho, la palabra motivación proviene del latín motivus (movimiento) y el sufijo –ción (acción y afecto). Es decir, la motivación es la causa de una acción.

Muy buena definición pero… ¿El conseguir nuestros resultados depende sólo de nuestra motivación? ¿Qué pasa cuando la motivación decae?

Uno de los mayores mitos que existen, y sobre la cual hay muchísima bibliografía en el campo del desarrollo personal y comportamiento humano, es la idea de que “con motivación todo lo conseguirás”.

Pensar desde ésta perspectiva nos hace arribar a conclusiones del tipo: “si no estoy consiguiendo los resultados que deseo me falta motivación”.

Según los aportes de la neurociencia, podemos afirmar que nuestro cerebro funciona, por defecto, de modo de minimizar el gasto energético. Es decir, ahorra energía tomando los caminos de mínimo esfuerzo (los caminos neuronales que ya tomó miles de veces) de la manera más “automática” posible (sin que elijamos conscientemente) en búsqueda de minimizar el riesgo o maximizar la recompensa.

Esto nos sugiere que, si interpretamos que la realidad “cada vez estará peor”, es lógico, biológico y neuronal, que nuestro cerebro nos conduzca a minimizar la dedicación y el entusiasmo para minimizar el riesgo de pérdida.

Es usual que en tiempos de crisis -que dicho sea de paso sólo estamos el inicio de un gran reset mundial- los seres humanos perdamos la motivación para ir tras nuestros objetivos. Pretender que elevemos nuestra motivación en estos tiempos exige elegir conscientemente nuestras acciones más allá de lo que suceda en la realidad.

Entonces… ¿Qué podemos hacer diferente?

Olvídate de la motivación, su definición y todas las teorías en torno a ella. Necesitas necesitas conocer y hacer carnes el término compromiso. Es decir, no es necesario que te olvides por completo de la motivación, pero no delegues en ella toda la responsabilidad de ir por tus objetivos.

Definimos compromiso como la habilidad de mantener nuestras acciones en coherencia con el objetivo planteado sin tomar en cuenta el resultado de las mismas a corto plazo.

He conversado con deportistas tan comprometidos con sus acciones que se dieron cuenta que habían ganado un partido al ver que sus compañeros no estaban en sus lugares y saltaban por doquier. Estaban tan comprometidos con la siguiente tarea que ni siquiera habían escuchado al árbitro cuando pitó el final del encuentro.

También he entrevistado a escritores, coaches, consultores y entrenadores que dicen haber perdido la total noción del tiempo al estar haciendo una tras otras las tareas con las cuáles se habían comprometido para terminar ese libro, esa sesión o ese entrenamiento en el cuál estaban trabajando.

De hecho, estar comprometidos al 100% exige de nosotros la suficiente inteligencia emocional y predisposición para la acción de manera que nuestros resultados y objetivos no estén subordinados a si hace frío, si hoy es lunes, si tengo ganas de trabajar o si me siento desmotivado.

Puedes leer ¿Qué es la inteligencia emocional? para conocer un poco más sobre esto y será un gusto leerte en comentarios.

Por último, antes de terminar, me gustaría que reflexionemos juntos ¿Por qué te pagan?

Piensa por un momento. Ya sea que trabajes en relación de dependencia, seas emprendedor, autónomo, freelancer o lo que sea.

Si consideramos que el pago que recibes -ya sea de un cliente o un jefe- es el resultado del valor que aportas o de los problemas que resuelves, no tiene mucho sentido dejar librado tus resultados sólo a los días en que tu motivación sea la adecuada para producirlos.

Si sólo te pagarán como consecuencia de tu motivación, perderías numerosas oportunidades de agregar valor y ser remunerado por ello.

Si quieres lograr tus resultados y recibir dinero por ello, necesitas una mejor estrategia que sólo depender de tu motivación. Aquí tiene mucho sentido la máxima de Picasso que reza “la inspiración existe, pero debe encontrarte trabajando”.

Para acompañarte en el camino de dejar de depender de tu motivación para conseguir tus resultados te animo que leas ¿Cómo lograr todo lo que me propongo sin morir en el intento? 4 Pilares de una Ejecución Efectiva.

Buena Vida,

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