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La cómoda incomodidad (y cómo salirse de ella)

¿Te preocupas por problemas que no ocurrieron? ¿Es frecuente que pienses en que todo podría salir mal? ¿Te notas ansiosa? ¿Te sentís como con una sensación constante de falta o necesidad? ¿Te irritas por cualquier cosa?

Puede que no seas la única o el único al que le suceda esto. Te invito a acompañarme durante la lectura de esta entrega y que juntos exploremos qué es esto de la “cómoda” incomodidad y cómo comenzar a ponerle punto final.

Hace relativamente poco tiempo escuché una entrevista que me dejó reflexionando. El entrevistado es un reconocido empresario del mundo digital. En la entrevista hablaba de sus aprendizajes y la relación entre el éxito profesional y su felicidad o plenitud personal. En sus dichos, expresaba textualmente lo siguiente:

“Lo que aprendí es que no llegas nunca, nunca terminas de estar cómodo,

nunca decís este es el lugar al que quería llegar”

Para develar el misterio, esto lo dijo Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre. Mercado Libre es una de las empresas argentinas más valiosas en el mercado latinoamericano y opera en muchos de los países de la región. De hecho, el día de su cumpleaños número 20, el pasado 2 de agosto de 2019, tuvo una valuación en Wall Street de 32,6 millones de dólares.

Suena paradójico que una persona con ese nivel de “éxito” profesional sienta ese “nunca terminas de estar cómodo” que decía en la entrevista, ¿no?

Sin perder de vista que la respuesta de Galperin es su opinión personal, y lo que dice habla más de su particular manera de experimentar lo que vive que de una verdad absoluta, veamos qué dicen estudios científicos acerca del tema:

Daniel Kahneman y Angus Deaton (premios nobeles de economía) realizaron estudios buscando averiguar la relación entre la felicidad (conocida científicamente como bienestar subjetivo percibido) y el nivel de ingresos o riqueza que una persona posee.

Lo que confirmaron fue que a partir de cierto nivel de ingresos una persona no es más feliz, sus juguetes son más caros pero no experimenta mayor bienestar o plenitud personal. Más bien sucede que se acostumbra a lo que tiene y no nota diferencia sustancial entre tener un auto mejor, una casa mejor, un avión mejor, un yate mejor, etc.

El estudio también confirmó que por debajo de cierto nivel de ingresos el dinero da felicidad. Es decir, cuando no tienes para darte una ducha de agua caliente, comer, abrigarte y dormir bajo techo en una cama confortable, ganar un poco más si mueve significativamente los niveles de bienestar personal.

Vamos a suponer que este segundo grupo de personas son aquellas que frecuentemente sienten esa ansiedad, ese “no llegas nunca” o esa insatisfacción por no estar lo suficientemente cómodo de la cual hablábamos al principio del artículo.

¿Es normal sentir ansiedad o escasez cuando si se tiene lo “suficiente”?

El ser humano es una especie extremadamente adaptativa y nuestro cerebro, durante años de evolución, se ha acostumbrado a sobrevivir, a cazar, a comer y a correr para seguir sobreviviendo. En esta conducta de supervivencia se esconde nuestra verdadera oportunidad de cambiar, gozarnos la vida y de elevar nuestros niveles de bienestar personal.

Si bien la necesidad, la ansiedad o el “hambre de gloria” puede utilizarse como combustible positivo para ir por algo más, el no aprender a sentir plenitud y bienestar cuando llegamos a lo que para cada uno sea “suficiente” constituye la esencia de la “cómoda” incomodidad.

O dicho de otra forma, si no aprendemos a sentir abundancia cuando logramos lo que para nosotros es suficiente, enquistamos en nosotros mismos el sentimiento de escasez, ansiedad y necesidad constante.

Así como aprendimos a sobrevivir, aprendemos a sentir que “nunca llegamos” y no cuestionamos nuestro sentir, simplemente nos ponemos nuevamente en la búsqueda de lo externo pensando que eso saciará la insatisfacción interior.

Para comenzar a destrabar y salir de esta incomodidad interior el primero paso es fijar cuánto es para vos “suficiente”. No importa si ese cuanto es una suma de dinero, una serie de logros, una cantidad de bienes muebles o inmuebles, un único objetivo o lo que sea. Si quieres un ejercicio concreto y especialmente pensado para sentarte con vos mismo y definir esto, recomiendo escribas hola@facundolozano.com y en el asunto escribas: "La cómoda incomodad".

La pregunta que encaramos ahora es la siguiente: ¿Podemos ser parte de algo trascendente sin experimentar necesidad, ansiedad o “hambre de gloria”?

Si, se puede. Es más, necesitamos que así sea por el bien de nuestra vida y de la vida de nuestra sociedad moderna. En La era del conocimiento requiere un nuevo despertar hablamos de los beneficios del impacto que tiene el despertar personal en nuestra sociedad.

Puede que entonces te preguntes “¿Y entonces de dónde sale la energía o el combustible si no es del hambre o la necesidad?” La respuesta corta de es de tu dedicación a una causa más grande y trascendente que vos mismo o vos misma. Si quieres leer más sobre esto puedes ir a El combustible de la pasión, ¿Qué la alimenta realmente?

La respuesta larga es que esa causa se desprende de haber realizado el proceso de descubrir tu propósito personal. Para esto te sugiero ir a ¿Qué es y cómo encontrar tu propósito personal? y a ¿Cómo encauzar tu vocación y vivir de ello?

Si te fijas con detenimiento podrás ver que trabajamos, compramos, vendemos y construimos relaciones sociales; discutimos sobre política, economía, ciencia y arte, pero en el fondo somos niños y niñas jugando en el teatro de la existencia sin nunca advertir su maravillosidad. Hacemos pequeños descubrimientos, escribimos millones de libros, los almacenamos y nos creemos muy eruditos pero no somos más que niños. No sabemos casi nada de lo quién somos y de lo que realmente somos capaces. Somos millones de niños que, por décadas y décadas, juegan en este planeta sin entender muy mucho a qué jugamos.

Si quieres empezar a salir de la cómoda incomodidad, si quieres experimentar verdadera abundancia, plenitud y felicidad te invito a parar un momento la pelota de tu vida, a tomarte un tiempo para vos, a regalarte un instante de intimidad y responderte a solas ¿A qué juegas?

Si bien luego de responder "¿A qué juegas?" vienen otras preguntas importantes, te animo a que primero respondas esa y luego escribas a la dirección de correo anterior.

Deseo que esta entrega te sea útil y hayas disfrutado la lectura. Te invito a que conversemos, ¿Qué te llamó la atención sobre lo leído? Te respondo y la seguimos abajo en comentarios.

Buena Vida,

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