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La chispa es al fuego lo que la idea es al proyecto

En los últimos años he trabajado y acompañado a tres grupos muy diferentes de personas a tomar decisiones respecto a su vida profesional. Desde los más jóvenes hasta los más experimentados, todos y cada uno de ellos se encontraba en un momento de su vida al que llamaban “decisivo” o “crucial” y debían tomar una (o más de una) decisión de esas que todo lo cambia.

En general inician su proceso personal con muchas preguntas y es inevitable escuchar algunas como: "¿Qué pensas vos que debo hacer? ¿Hacia dónde va el mercado de la especialización en estos tiempos? ¿Qué “conviene” hacer y qué no? ¿Cómo setear mi rumbo profesional sin equivocarme?"

Si bien en esta entrega no nos meteremos a fondo con el proceso de toma de decisiones paso por paso, sugiero que antes de seguir leyendo puedas ir a ¿Cómo tomar mejores decisiones? y a 5 Claves prácticas a la hora de decidir para que ganes perspectiva sobre de qué va este proceso de toma de decisiones y cómo puedes hacerlo con mayor consciencia.

El dilema de la especialización de este siglo presenta, a groso modo, dos grandes caminos posibles a seguir. Si bien en apariencia uno puede parecer convergente y otro divergente, te invito amablemente a que saquemos conclusiones una vez que lleguemos al final del artículo.

Así como el contexto le da sentido al texto, el principio sistémico universal enuncia que cada uno de nosotros somos en relación al entorno que nos encontramos. Por este motivo me gusta comenzar generando el entorno propicio para pensar, reflexionar y explayarnos sobre la posible decisión.

Para sentar las bases, y como todo camino comienza por el caminante, he de confesar que soy de los que creen que para tomar cualquier decisión vocacional es necesario experimentar qué camino tiene más sentido para vos.

Está bien conocer sobre tendencias actuales y futuras, está bien tomar un mapa para tener más información del territorio en el que te estás metiendo, está bien consultar, moverse y preguntar. Pero aunque muchos puedan acompañarte en tu camino personal, nadie puede caminarlo por vos.

Tanto creo en ello que en el programa Descubre a qué dedicarte, que tiene como objetivo principal que vivas tu propio proceso de desarrollo personal y vocacional, trabajamos para proveer de un entorno favorable y empático para contribuir a que tomes la decisión que más sentido tenga para vos.

Dicho programa está pensado para trabajar con tu propósito personal, cómo puedes llevarlo a tu día a día y de qué manera conectar tus dones o habilidades con el mundo que nos rodea. Si bien hoy no nos meteremos a fondo con este tema te sugiero vayas a ¿Qué es y cómo descubrir mi propósito personal? y a ¿Cómo encauzar tu pasión y vivir de ella? para profundizar.

El dilema de la especialización

La especialización profesional de la era digital gira en torno a dónde ponemos el foco. Es decir dónde nos enfocamos una vez que ya conocemos nuestro propósito, nuestras pasiones y nuestros talentos.

Foco en la disciplina

Esto es lo que se conoce como camino convergente y es el camino en el cual los problemas del mundo se ponen a disposición de tu profesión, disciplina u oficio. Vale mencionar que el sistema académico educativo mundial en todos sus niveles (primaria, secundaria, universidad, etc.) está planteado de esta manera. A menos que dediques tiempos a preguntarte qué te gusta, todos los que hemos ido a la escuela fuimos bautizados y encauzados a través de este camino.

Al tener el foco en la disciplina subyace el presupuesto que ya sabes lo que te gusta y medianamente conoces qué disciplina que resuena contigo. O, por el contrario, que eres de los que no se pregunta qué le gusta y simplemente sigues por el camino que has sido encauzado.

Me alegro si este es tu caso y eres de los que muy tempranamente han descubierto qué les gustaba. La mayoría de la población mundial no lo ha descubierto en su propia vida y son millones los que están día a día queriendo cambiar su vida laboral.

Por poner un ejemplo cualquiera de una disciplina que se vea representada por este camino usemos medicina. Luego de estudiar unos cuantos añitos una persona puede obtener una titulación como médico, posteriormente especializarse en cirugía, y hasta tiene la posibilidad de especializarse en cirugías de tórax (estoy simplemente poniendo un ejemplo). Desde este enfoque, la ultra especialización de un médico o una médica será útil y estará al servicio para solucionar todos los problemas en los cuáles una cirugía de tórax esté involucrada.

Pero... ¿Qué sucede cuando este camino no te identifica y no tienes un rumbo tan claro? Afortunadamente, y como alivio para millones de personas a nivel mundial, hoy podemos nombrar otro camino tan válido como el anterior.

Foco en el problema

Tener el foco en el problema nos muestra un camino en el cual tu profesión, experiencia y formación se ponen a disposición de los problemas del mundo. Este camino ha sido intuitivamente transitado por personas que dejaron de hacer foco en su disciplina para tomar la premisa de que la especialización será un resultado de poner el foco en el problema que les llamaba la atención.

Recuerdo que la primer entrevista de este blog fue la que compartimos con Jerry Michalski y él mismo comentaba cuánto ruido le hacia la palabra “consumidor”. Puedes ir a verla dando clic sobre su nombre.

Este camino es conocido como el camino divergente (o también podría llamarse convergente en el problema) dado que antes de resolver el problema te tomas el tiempo y el espacio de tomar prácticas y conocimientos de más de una disciplina. Si decides seguir esta opción puedes formarte en más de una disciplina y tomar lo que te sirva de cada una de ellas para resolver lo que quieras resolver.

Esto presupone experimentación, curiosidad y salir de vos para probar, equivocarte e iterar. No debes matarte pensando qué te gusta, ni tirarte muchos años estudiando algo que no sabes para qué te será útil, sino preguntarte qué problemas te causan interés y comenzar por ahí. Si alguna vez cambias el problema que quieres resolver y vuelves a repetir el proceso.

Este fue el camino tomado por muchos de los profesionales que entrevisté en este blog. Si quieres ver sus entrevistas y conocer sus casos reales te invito a que vayas por acá.

Lo interesante es que a partir de ser posible esta opción, el “error” o la “equivocación” a la hora de tomar una decisión vocacional se resignifica y damos paso a la serendipia. Según wikipedia una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental, casual o cuando se está buscando una cosa distinta.

A partir de esta concepción diferente podemos ver que las decisiones que tomamos no son tan “definitivas” como pensamos, que nunca es tarde para recomenzar, y que la decisión es solo el comienzo de un posible camino que puedes caminar todas las veces que te animes a dar el sí.

Ahora si, te pregunto ¿Qué conclusiones sacas de esta entrega? Me gustaría que sigamos esta conversación abajo en comentarios.

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Buena Vida,

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