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Herramientas vs Habilidades, ¿Qué marca la diferencia en tu vida?

El artículo de hoy va de un tema del que me vienen preguntando seguido últimamente. Durante el tiempo que nos lleve transitar esta lectura, te propongo disfrutar el momento en el cual me explayo, y te invito a permitirte reflexionar sobre lo siguiente:

¿Te pasa a que veces te encontras adquiriendo demasiada información y no sabes qué hacer con ella? ¿Queres que alguien te de la justa? ¿La herramienta posta? ¿Esa que vos necesitas justo ahora para tomar un atajo y continuar con tus cosas? ¿Queres evitar procesarlo por vos mismo o vos misma y que te la den resuelta?

Si estuviésemos en un ambiente académico, por ejemplo en una facultad, podríamos identificar a este perfil de personas dado que se comportan como un "contenedor de información" que, sienten que están mejor preparados (e incuso saben más) si “acumulan” más fotocopias, libros, apuntes, exámenes anteriores, etc.

En el largo plazo de tu vida, de acá a 10, 15, o si quieres, 20 años, lo que te pasa por dentro es lo que hace la verdadera diferencia. Eso que no se ve, eso intangible y aparentemente insignificante, hace toda la diferencia.

Tenemos la ilusión que como sabemos de dónde sacar la información no necesitamos vivir el proceso. A veces nos decimos “qué más da, lo hago mañana”, “que mas da, para qué hacerlo ahora”, “ya fue, mejor el año que viene” y así podríamos seguir. En la era del conocimiento y la consciencia, paradójicamente el conocimiento no es el poder.

En siglos donde el conocimiento no estaba al alcance de todos efectivamente tenerlo representaba una ventaja, pero hoy, el conocimiento está al alcance de todos quienes tengan una conexión a Internet.

Si entendemos al poder como capacidad de acción (como posibilidad de realizar acciones más efectivas) podemos decir que lo que te da poder en esta era no son las herramientas de las que dispones, sino la habilidad que tienes para resolver problemas. O, dicho de otra forma, lo que da poder es lo podes y sabes hacer con lo que tienes y no lo que tienes en sí.

¿Por qué lo que te pasa por dentro es lo que hace la diferencia?

Porque más allá de la información que acumules, más allá de los estímulos a los que te expongas, más allá de las formaciones que adquieras, en esencia, lo que te “llevas puesto” o “aprehendido” (así con h) sólo depende de lo que puedas tomar y no de lo que te es dado.

Así como has aprendido a andar en bicicleta o a caminar, a lo largo de tu vida has aprendido a sentirte, a pensar, y a actuar de determinada manera. No importa si fue por lo que traías de fábrica, por lo que experimentaste o las personas con las que te rodeaste, el hecho es que una vez que aprendes a sentirte mal tienes facilidad para seguir sintiéndote así. Una vez que aprendes a pensar una y otra vez los temas que dan vueltas en tu cabeza lo tomas como común y aprendes que el pensar los temas mil veces está bien. Una vez que haces una cosa de determinada manera, la siguiente vez es más fácil. Sucede con todo en esta vida.

Teniendo en cuenta el principio universal que dice: “lo que hoy comiences mañana se volverá aún más fácil de realizar”, vale parar y reflexionar corazón adentro por un momento… ¿Qué cosas quiero realmente hacer en mi vida? Y, ¿Cuáles quiero dejar de hacer?

No estoy diciendo que todo el tiempo hagamos lo que se nos plazca, de hecho puede que haya partes de nuestro quehacer diario que disfrutemos más que otras. Me refiero a que si aprendo a ver el todo como un conjunto, si veo la foto completa y en perspectiva, veré, por ejemplo, que si quiero acostarme en una cama ordenada, tenderla hoy, y de nuevo mañana y de nuevo pasado, en un mes me resultará completamente común tenderla y poder acostarme en un lugar agradable será más fácil que al principio.

Si hoy medito, mañana meditar será más sencillo. Si hoy me ahorro el estrés y hago cosas que me hagan sentir mejor, mañana me será más fácil gestionar el estrés. Cuando aprendes a sentirte bien, decides bien, te relacionas bien, te gustas, haces cosas de las que no te creías capaz y poco tiene que ver esto con la información que hayas acumulado. Tu primer trabajo es sentirte bien, no acumular información.

Algo que puede ayudarnos es recordar la última vez que nos sentimos tan abstraídos por algo que perdimos noción del tiempo y del espacio. ¿En qué actividad te encontrabas absorto/a? ¿Puedes volver a realizar esa actividad y usarla como medio para reiniciar tu GPS emocional?

Las herramientas no son la esencia de la cuestión, quien sepa clavar un clavo lo hará incluso si no tiene un martillo. Quien sepa administrar sus ingresos lo hará incluso sin una app para hacerlo. Quien sepa cómo resolver problemas y cobrar por ello no pasará hambre aún si acaban de dejarlo sin empleo o si llegó a su edad de jubilación.

Nos pasamos durante años de nuestra preciosa vida construyendo con gran precisión una gran escalera que nos lleva hacia dónde queremos. Incluso construimos la mejor escalera que podemos construir a partir de toda la información que fuimos capaces de acumular pero… resulta que al avanzar en la construcción nos damos cuenta que la escalera estaba construida en la pared equivocada. Todos tenemos puntos ciegos, de hecho nuestra propia cara es un punto ciego para cada uno de nosotros. No podemos mirarnos sino a través de un espejo.

Así como sucede con nuestra cara, nuestros puntos ciegos van formando sesgos cognitivos de los cuales nadie escapa y, mientras más información acumulamos, más los reforzamos y confirmamos. Entonces pensamos que conocemos todo, pensamos que vemos la totalidad de la situación, incluso cuando alguien nos cuenta otra mirada del mismo cuadro situacional solemos pensar que está totalmente equivocado o equivocada y nos quedamos atrapados en conversaciones sobre quién tiene razón en vez de tomar el aporte y saber que todo lo que sucede abre contínuamente oportunidades.

Una ruptura es la oportunidad de un nuevo comienzo, una quiebra es la oportunidad de tomar el tesoro que nos ofrece el aprendizaje y transitar el camino mirando diferente.

Encontrarme en los reinicios de algo es como volver a tener una hoja en blanco de mi vida, podemos llenarla de lo que realmente queramos sin mirar si esto es lo que “debo hacer” o lo que “se espera de mi”. La tarea de trabajar sobre nosotros mismos es indelegable, nadie bajará de peso por ti ni comerá más saludable por ti.

El amor que no te des a vos mismo o a vos misma no habrá nadie que te lo pueda dar. Para poder hacer esto tenemos que hacer nuestro primer trabajo, estar bien.

Gran parte de tu bienestar depende de cómo sintetizas tu historia y los hechos que vives. Para ello, además de buscar a un profesional que te acompañe, anime y facilite el camino, quiero regalarte unas primeras preguntas para que puedas iniciar tu reflexión:

  • ¿Tienes la sensación de que hay conversaciones pendientes en tu cabeza? Haz una lista de cada una de ellas antes de comenzar.
  • ¿Cómo te cuentas los hechos? ¿Quieres pedir perdón por algo? ¿Quieres perdonar a alguien?
  • ¿Te animas a soltar el rencor?
  • ¿Eres capaz de abandonar la crítica? ¿Cómo es tu relación con la envidia?

Cuando sientas que es tu momento estaré aquí, esperándote para acompañarte en tu proceso hacia vivir una vida con propósito. Deseo que hayas disfrutado la lectura tanto como yo abrirme y escribir este artículo. Recuerda que para recibir artículos como estos todas las semanas puedes dejar aquí abajo tu dirección de correo.

Abrazo y Buena Vida,

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