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Estrés vs Tensión creativa, ¿Cómo impulsarte más allá de las circunstancias? (parte 2)

Si vienes de Estrés vs Tensión creativa, ¿Cómo impulsarte más allá de las circunstancias? (parte 1) entenderás que prometí compartirte unas preguntas para ayudarte a transitar con paz, alegría y amor la brecha entre tu estado actual y tu estado deseado.

Si no tienes idea de lo que estoy hablando tu sugiero ir a la primer entrega de este artículo (es la base para entender esto que viene a continuación y te permitirá tener un panorama biológico, físico y actual del tema).

Mientras vamos a las preguntas me gustaría contarte una historia… Hace un tiempo, en mi cuenta de Instagram (@lozanofacundo) hice una ronda de preguntas abiertas a la comunidad para conocer qué hábitos les gustaría adoptar.

Luego de un tiempo de dejar la pregunta abierta las respuestas no tardaron en llegar. Entre ellas había muchos hábitos importantes como comer saludable, hacer ejercicio, meditar, escribir, mantener conversaciones significativas, ponerse objetivos inteligentes, etc. Pero había un hábito entre entre todos ellos que se repetía llamativamente: “la constancia” o el “ser constante”.

¿Te identifica? ¿Quieres ser más constante y no logras serlo? Démosle un vistazo a lo que nos pasa con la constancia.

El diccionario dice lo siguiente: “una persona es constante cuando tiene constancia o voluntad firme y continuada en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla”.

Buen comienzo, vayamos más allá... ¿Qué es “constancia”? El mismo diccionario la define como “voluntad inquebrantable y continuada en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla”.

A partir de esta definición podemos obtener dos conclusiones:

  1. Ser constantes tiene íntima relación con la voluntad. Es decir, con la capacidad de decidir lo que se quiere.
     
  2. Siempre es en relación a otra cosa. Juzgamos como “constante” a alguien cuando lo vemos haciendo una determinada tarea o acción una considerable cantidad de veces.

De estas conclusiones podemos decir que ser constante tiene más que ver con un modo de realizar las cosas que con la cosa en sí misma. Para ello volvemos a la primera parte de esta entrega, antes de querer ser constante tienes que tener claro qué quieres, cuál es el escenario futuro, deseado o ideal.

Esto que ya parece repetitivo puede tener raíz en que en la escuela, en nuestra casa, o en los años de sistema educativo tradicional, siempre nos dijeron qué teníamos que hacer y qué era adecuado para cada momento.

En la vida, el o la que decide qué es adecuado hacer en cada momento eres tú. Si no te das ese poder a ti mismo o ti misma nadie te lo dará. Si no te entrenas y ejercitas tu poder interior para decidir antes de actuar nada cambiará en tu vida.

A veces tenemos la ilusión que sólo tomaremos la decisión cuando las cosas sucedan y la vida funciona al revés. Es decir, no nos damos cuenta que las cosas grandes de la vida suceden una vez que decidimos que sucedan y no al revés.

Para ser más constantes en un determinado hábito tenemos que tener muy claro qué ganamos en el corto y en el largo plazo.

Tener claro qué ganamos en el largo plazo va de la mano de la visión que tienes de tu vida y para ello sugiero ir a ¿Por qué deberías tener tu propia definición de éxito?

Tener claro qué ganamos en el corto plazo tiene que ver con la recompensa que recibes al ejecutar una determinada acción. Todo hábito tiene la siguiente estructura básica: disparador-acción-recompensa. Para comenzar a conquistar un hábito define qué acción quieres conquistar (aquí valen algunas de las respuesta que obtuve como meditar, hacer ejercicio, comer saludable, etc.). Luego debes encontrar un disparador que de comienzo a esa acción y por último una pequeña recompensa diaria que te “premie” por la acción.

Si bien no quiero meterme hoy en cómo formar un hábito, vale decir que el hecho de “ser constante” no es un hábito en sí mismo, sino una actitud de vida, una manera de ser y hacer lo que elegimos hacer.

Y si ya sabes qué hacer con tu vida pero no sabes cómo hacerlo te sugiero este camino ¿Cómo lograr todo lo que me propongo sin morir en el intento? 4 pilares de la Ejecución Efectiva.

Ahora si, una vez que hayas definido tu estado deseado, tu visión o tu estado ideal, aquí van las preguntas básicas que deberías realizarte para comenzar a transitar tu camino con paz y alegría:

  • ¿En qué habilidades aún no eres lo suficientemente bueno o buena y debes entrenarte? Haz una lista.
     

  • ¿En qué habilidades ya eres lo suficientemente bueno o buena y puedes usarlas para comenzar? Haz una lista.
     

  • ¿Quiénes están dónde quieres estar? ¿Hay alguien a que puedas preguntarle cómo vivió su proceso? Haz una lista de referentes.
     

  • ¿De qué personas e información te deberías comenzar a rodear para ir hacia dónde quieres? Haz una lista de entornos a los cuáles deberías exponerte más seguido.

Para que la ansiedad no te controle y el estrés no te coma la cabeza, camina un paso a la vez, vive un día a la vez. No llegarás más lejos por ir corriendo. Pasar la vida queriendo vivir momentos extraordinarios hace que los ordinarios no tengan tan buena prensa. No prestar atención a los momentos ordinarios o al día a día es no vivir, es dejar que la vida pase mientras te tapas los ojos o los oídos.

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Buena Vida,

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