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¿Estás por decidir? 5 tips prácticos que te ayudarán en el proceso (parte 2)

Nada mejor que arrancar la semana sabiendo que acá van los dos últimos tips prácticos que te ayudarán en tu proceso de decisión.

Este artículo es la continuación del post anterior. Antes de seguir leyendo te recomiendo dar una vuelta por: ¿Estás por decidir? 5 tips prácticos que te ayudarán en el proceso (parte 1).

4.- Hay realmente muy pocas decisiones definitivas en la vida. Casi siempre (esto incluye el 99% de las veces) que hayas tomando una decisión que te llevó a un lugar donde no quieres estar y no te agrada, tienes la opción de decir "¡Basta, hasta aquí he llegado, no quiero más de eso!".

Vamos con un ejemplo pequeño pero concreto: si te encuentras en el teatro y la obra no te gusta, es mejor pedir perdón -o permiso- por molestar a las personas que se sentaron en la misma fila que tú mientras sales para ir a hacer algo que si te gusta, antes que lamentar haber dejado la tarde en un lugar donde no querías estar.

Con esto no quiero caer en el facilismo de “si no me gusta me voy”. Solo busco que seamos conscientes que si elegiste una carrera profesional hace tiempo y quieres cambiar, puedes hacerlo. Si dijiste que sí a un proyecto que no es lo que esperabas o, en medio del proyecto se transforma en algo que no va acorde a tus valores, puedes dejarlo.

Steve Jobs decía que es mucho más facil decir NO a todo lo que se nos presenta cuando -de antemano- ya hemos elegido a qué decirle SI.

Luego, solo resta entregar todo por tus sueños, dedicar tiempo a tus proyectos y relaciones. No dar 5 cuando puedes dar 50. Y siempre conserva serenidad y ten en cuenta que, elijas lo que elijas, casi siempre tienes la opción de volver a elegir y empezar de nuevo.

5.- Lo realmente importante en tu vida se debe notar en tu agenda. Stephen Covey lo expresaba mas o menos diciendo algo así: “lo más importante en tu vida es que lo más importante sea lo más importante”.

Sin juzgar qué cosas son o no importantes para tí, lo que Covey quiere decir es que antes de comprometerte con lo menos importante de tu vida, te comprometas con lo que para tí realmente sea importante.

Para llevar esto a la acción déjame hacerte una pregunta, ¿Qué es lo realmente importante en tu vida? Elige como máximo cinco prioridades. Sería bueno que ahora mismo tomes un papel y las escribas.

Una vez elegidas, ordenalas del uno al cinco por orden de importancia. Luego, evalúa cómo afecta la decisión que vas a tomar a cada una de estas prioridades.

El caso ideal es que impacte positivamente en las cinco. Si no encuentras una opción que impacte positivamente en las cinco tal vez sea momento de pensar creativamente y buscar una opción que sí cumpla con este requisito.

Si cada uno de nosotros pudiese definir cinco prioridades (sólo cinco) en nuestras vidas, y evaluáramos el impacto que nuestras decisiones tienen en esas prioridades, estaríamos poniendo en primer lugar lo importante y no tendríamos que preocuparnos por lo no tan importante una vez que hayamos tomado la decisión.

Si aún no logras captar la idea de esta última clave, o el ejercicio no te ha resultado lo suficientemente poderoso, mira el siguiente vídeo:

En nuestro día a día se nos presentan innumerables situaciones, seamos conscientes o no, en las cuales tomamos decisiones. Elegir cómo vestirnos, qué camino tomar al salir de casa o qué comer en el almuerzo, son apenas tres situaciones que realizamos todos los días y, a veces, sin ser conscientes del impacto que tendrán los resultados de estas decisiones en nuestra propia vida.

Este artículo es una invitación a mirar hacia adentro, hacernos esas preguntas que a veces nos incomodan y preferimos no hacernos para no bajar del ritmo frenético de la vida actual.

¿Te pusiste a pensar qué pasaría si antes de poner un sólo pie en la calle mañana por la mañana tendrías claro a dónde te diriges? Y no estoy sólo hablando de dirigirte a un lugar físico...

Cuando alguien decide construir una casa no empieza poniendo ladrillo sobre ladrillo esperando que todo quede bonito. Primero hace un plano, traza un plan, calcula, planifica y piensa. Luego, una vez que tiene clara la visión de cómo será la casa, se hace de los recursos necesarios y pone manos a la obra.

Como Séneca dijo una vez: “No hay vientos favorables para quién no sabe a dónde va”. Y tú, ¿Sabes a dónde vas?

Me gusta conocer tu opinión sobre lo que vengo escribiendo, ¿Qué te parece? Puedes dejar un comentario aquí debajo o enviarme un correo a hola@facundolozano.com.

Buena Vida,

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