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¿Estás por decidir?

5 tips prácticos que te ayudarán en el proceso (parte 1)

Nos hemos acostumbrado a hablar de “toma de decisiones” sólo en los momentos críticos o decisivos de nuestra vida.

Lo cierto es, que tomar decisiones es un asunto constante en la vida de todo ser humano. Lo practicamos día a día y en todos los ámbitos. Cuando hablamos de toma de decisiones no hablamos sólo de “grandes” decisiones, sino de todas, grandes y pequeñas.

Ser conscientes que toda decisión trae consigo un resultado abre la puerta a que revisemos cómo las estamos tomando.

Pensemos en esto un momento, lo sepamos o no, tomar decisiones tiene impacto en nuestra vida, y el lugar que ocupamos hoy es el resultado de nuestras decisiones pasadas. Por lo tanto, si deseamos cambiar nuestro lugar en la vida, debemos empezar a cambiar, entre otras cosas, cómo tomamos las decisiones que tomamos.

Nadie puede negar que hay decisiones que tienen mayor impacto que otras. No es lo mismo elegir que hacer de nuestra vida profesional, que elegir el color del protector plástico de nuestro teléfono celular.

Evaluar y determinar qué impacto tienen en nuestra vida las decisiones que tomamos, es parte del proceso de toma de decisiones; y, ser conscientes de ello, nos da poder.

Si estás leyendo esto posiblemente estés por tomar una decisión importante o decisiva en tu vida. Si es así, te invito a que, antes de seguir leyendo, te des una vuelta por el siguiente artículo: ¿Cómo tomar mejores decisiones?

Si ya conoces de qué va el proceso de tomar decisiones, y estás buscando tips o pautas para tomar la mejor decisión, a continuación analizaremos ideas prácticas que buscan acompañarte en este proceso personal:

1.- El mundo en el que vivimos es un mundo de causas y efectos. La mejor manera que he encontrado de visualizar esto es usando la metáfora de un árbol.

Si un árbol produce frutos rojos y tu quieres frutos verdes, lo más rápido para obtener lo que deseas es pintar cada fruto del color que tu quieres -aunque esto suene ridículo a veces solemos actuar así frente a algunos acontecimientos de nuestra vida-.

Una decisión consistente y sostenible es plantar semillas de árboles que dan frutos verdes, no?

Casi siempre que cuento esta metáfora escucho el tan famoso “mmm… pero eso es más fácil decirlo que hacerlo”. Déjame decirte que de cierto modo eso es verdad, pero más allá de que sea o no cierto, prefiero separar los tips en “posibles” y “no posibles aún”. Esta clasificación me ha sido mucho más útil que dividir entre “fáciles” y “difíciles”.

Si intervenimos de una manera diferente a como lo venimos haciendo en las raíces de las situaciones de nuestra vida, obtendremos resultados diferentes.

Las decisiones que hemos tomado, ya sean pequeñas o grandes, nos trajeron hasta aquí. Por lo tanto, no importa si la decisión es grande o pequeña, ser conscientes que absolutamente todas las decisiones que hemos tomado tienen impacto, nos muestra la importancia que debemos darle a este proceso y lo contraproducente que puede ser tomar decisiones en “automático”.

2.- Es común que al momento de tomar la decisión no tengas el 100% de la información necesaria. O, dicho de otra forma por un superviviente héroe de guerra: “si dispones de toda la información antes de decidir, tu decisión llegará tarde”.

Contar con toda la información necesaria no es la única variable de peso a la hora de decidir. También debes considerar el tiempo que conlleva reunir y procesar toda esa información.

Personas que han vivido situaciones realmente apremiantes -en las cuales el impacto de su decisión podía causar la muerte de algunas personas de su equipo-, o incluso personas que marcaron el rumbo de la evolución con sus decisiones, cuentan que tomaron decisiones decisivas utilizando la regla del 40/70.

La regla del 40/70 propone que si tienes menos del 40% de la información disponible para tomar la decisión, aún estás desinformado y puede que no tengas real dimensión del impacto de la decisión que estás por tomar. Por otro lado, si cuentas con más del 70% de información procesada y aún no has decidido, lo más probable es que tu decisión llegue tarde y no sea necesaria.

De esta regla se puede extraer la siguiente reflexión: si sientes que dispones de poca información, investiga hasta tener al menos el 40% de la misma, pero tampoco te pases toda la vida investigando porque no existe el momento “perfecto” para tomar la decisión.

3.- Acepta que jamás dejarás a todo el mundo conforme. A simple vista podemos pensar que esto es obvio. Sin embargo, caben la siguiente aclaración:

Aceptar no es lo mismo que resignar. Una de las grandes diferencias que reside entre estos términos tiene que ver con la actitud que nos permiten tomar. 

Resignarse se relaciona con encontrar todos los justificativos y explicaciones racionalmente válidas para no hacer algo. Aceptar se relaciona con comprender que la realidad es la que es (no la quisiéramos que sea) y nos orienta a tomar acción y encontrar posibles caminos alternativos hacia lo que queremos lograr.

Aceptar que jamás dejarás a todo el mundo conforme no significa resignarse a ser un incomprendido/a.

Puede que muchas de las decisiones que tomas día a día tengan más que ver con conformar, gustar y dejar contentos a otros, que con estar contentos nosotros mismos.

Piénsalo por un momento, todas esas veces que dices “y… la sociedad lo quiere así” o “porque la sociedad lo impone” en realidad eres tú evadiendo sutilmente la responsabilidad de elegir lo que realmente quieres elegir mientras buscas agradar o simplemente no quedar como un loco, raro o ridículo.

Si tomas una decisión pensando en agradar a todo el mundo pregúntate si realmente estás tomando la decisión que más deseas para ti mismo.

Con los tres primeros tips de los 5 prometidos cerramos el artículo de hoy, en ¿Estás por decidir? 5 tips prácticos que te ayudarán en el proceso (parte 2) conocerás los restantes. Mientras, puedes dejar abajo un comentario sobre qué te pareció el artículo de hoy y, si deseas recibir artículos gratuitos todas las semanas, puedes dejar tu correo y suscribirte a la web.

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