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¿Estás feliz con los resultados que logras? Este ejercicio te servirá

¿Qué sucede o qué puedes hacer cuando ya “conoces” la teoría de algo pero no obtienes resultados que deseas?

Antes de dar riendas sueltas al tema de hoy, quiero tomarme un momento para dejar en claro un principio universal: vivimos en un mundo de causas y efectos. ¿Qué significa esto? Quiere decir que determinadas acciones, pensamientos, relaciones, emociones y decisiones producen ciertos efectos y resultados. O, dicho de otra forma, no hay efectos o resultados que no tengan causas en este mundo.

Un resultado es tu peso corporal, tu salud, la cantidad de dinero que posees, la relación que tienes con tu familia y amigos, el nivel de plenitud y felicidad al que estás acostumbrado/a, etc.

Que no conozcas todas las causas que afectan al resultado es párrafo aparte. Que no estés del todo satisfecho o satisfecha es señal que algo debes hacer. Que no sepas por dónde empezar no significa que no sea posible lograr lo que quieres.

Vivimos en un mundo complejo, esto quiere decir que para llegar a los resultados que llegamos hay más de una causa que lo afecta. Si quieres indagar más sobre esta complejidad te recomiendo ir a ¿Quieres cambiar tu vida? Empieza por mirar diferente. Por mencionar un ejemplo concreto, para tener es estado de salud que tienes hay más de una causa que influye. El resultado “salud” está producido por las causas: predisposición genética, las horas de sueño, tu alimentación, las horas que pasas mirando televisión, el ejercicio físico que realices, etc.

La clave de ser conscientes que vivimos en un mundo de causas y efectos es la siguiente: para lograr ciertos resultados debo INCIDIR en ciertas causas. Luego, el resultado es una CONSECUENCIA de haber incidido en ciertas causas durante el tiempo suficiente.

Aquí la pregunta se impone, ¿Conoces todas las causas que producen el resultado que quieres lograr? Tener claro cuáles son las causas que producen el resultado que buscas es el primer paso para ir hacia él.

Actuar sin pensar es tan peligroso como pensar sin actuar por eso, antes de comenzar a actuar, te propongo el siguiente ejercicio:

Toma una hoja en blanco y haz una línea por la mitad. Del lado derecho de la hoja escribe un único objetivo que quieras lograr. Puede ser un determinado estado de salud, ciertas características que esperes de una relación, un dado peso corporal, un monto de dinero o el objetivo que quieras. Recuerda poner sólo un objetivo.

Del lado izquierdo de la hoja haz una lista con todas las causas o variables que afectan e influyen en ese objetivo. La recomendación aquí es ponerse creativos y pensar más allá de lo que usualmente pensamos. Para guiarte, vuelve a leer las variables que afectan e influyen en el ejemplo del estado de salud. Debes hacer lo mismo pero para el resultado que vos elegiste.

Si no conoces todas las variables que afectan al resultado que quieres lograr o necesitas ayuda con eso, pedí ayuda a alguien que te aporte valor para completar la lista de todas las causas que dan lugar al efecto que buscas.

No conocer las causas que influyen en lo que quieres lograr es estar a merced del azar. El azar no es otra cosa que la manifestación de un proceso que desconocemos. Es decir, azar es lograr cierto objetivo sin tener ni idea de las causas que activaste para lograrlo.

Aquí hay un peligro potencial: el desconocer las causas y variables que afectan determinado resultado, no te permite que puedas repetir el resultado. En esto reside la importancia de poner las causas sobre la mesa, si no las conoces y no sabes lo que estás haciendo no podrás repetir el resultado. Si no tienes un método para lograr lo que te propones a veces te saldrá lo que quieres y a veces no. Esto no sólo confunde, también puede causar fastidio, frustración, enojo, ira, tristeza y emociones que no te conducen a lograr lo que quieres.

Volviendo a la pregunta con la que iniciamos el espacio de hoy quiero preguntarte, ¿Pudiste escribir todas las causas que afectan al resultado que quieres lograr? ¿No te olvidas de ninguna? ¿Hiciste revisar la lista por alguien en quien confíes?

Si aún tienes dudas o si piensas que mereces darle otra "vuelta de rosca te sugiero ir a: ¿Quieres empezar a cambiar tu vida? Este es el primer paso o bien a, Herramientas vs Habilidades ¿Qué marca la diferencia en tu vida?

Hace un tiempo compartí un entrenamiento sobre la gestión del estrés y la ansiedad a la hora de rendir con jóvenes universitarios de la carrera de medicina. Lo curioso resultó ser que todos ellos pensaban que “ya conocían” la teoría de lo que debían hacer pero, por algún motivo, no la podían aplicar.

Cuando realizamos juntos este ejercicio, comprobaron que habían un listado de al menos 10 causas, variables o factores que afectaban e influían directamente sobre su rendimiento en el examen y ellos sólo estaban actuando sobre 2 o 3 a la hora de preparar el examen.

Como decía Gandhi, “una opinión, una creencia o una mentira no se convierte en verdad porque todo el mundo crea en ella”. Haciendo un paralelismo con el título de esta entrega pienso…

¿No será que nuestra mayor oportunidad de destrabar los resultados que queremos lograr se encuentra en transformar lo que damos por supuesto?

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