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¿Estamos predestinados o aún podemos conducir nuestra vida? La triada del desarrollo personal (parte 2)

Si llegas aquí sin haber pasado por ¿Estamos predestinados o aún podemos conducir nuestra vida? La triada del desarrollo personal (parte 1) recomiendo primero dar un vistazo para conocer desde dónde decimos lo que decimos en el artículo desarrollado a continuación.

Retomando algo de lo ya mencionado, podemos decir que la triada del desarrollo personal se divide en: 1. primer pilar, la relación contigo mismo o contigo misma (sobre la cual nos explayamos en la entrega anterior), 2. segundo pilar, el vínculo con las cosas y nuestros proyectos, 3. tercer pilar es tu vinculación y relación con los demás.

2. Relación con las cosas y tus proyectos

Para tener una sana relación con el mundo material, con lo que te propones, con tus objetivos, logros, lo que alcanzas, lo que no alcanzas, lo que sueltas y a lo que te entregas, es necesario re-pensar desde dónde estás eligiendo las cosas y los proyectos que rodean tu vida.

Básicamente hay dos polos, o eliges desde el miedo, o eliges desde el amor.

Elegir desde el miedo implica que tus decisiones están tomadas a partir de lo que NO quieres que pase. Por ejemplo, si NO quieres ser despedido harás todo para NO serlo, pero eso no necesariamente te lleva a lograr un ascenso. Otro ejemplo se da en las primeras etapas del camino emprendedor o freelance de un profesional, al querer NO ser rechazado en una venta termina cediendo cosas que no pensaba ceder y prometiendo algo que tal vez tampoco puede cumplir.

La otra cara de la moneda es elegir desde el amor, lo cual implica decidir por lo que SI queres que pase. Usando el mismo ejemplo podemos decir que buscando ser ascendido o ascendida vas a transitar el proceso que un bebé transita al empezar a caminar, hacer algo que no sabes como se hace, te caes en el camino pero es algo que quieres hacer.

¿Cómo te das cuenta desde dónde estás tomando decisiones en tu vida? En este artículo lo explico de manera super extendida:

En este pilar de la triada también se engloba toda lo que pueda ser calificado como “cosas” o “experiencias” entre las cuáles, por mencionar solo algunas, tenemos al dinero, la tecnología, dispositivos electrónicos, viajes, libros, música, comida, medicamentos, etc.

Así como con el mundo profesional, la primer pregunta es ¿Eliges desde el amor o eliges desde el miedo?

Es necesario también dejar en claro que las cosas no tienen sentido en sí mismas. Nada es bueno o malo, ninguna cosa tiene valoración, nosotros se la damos.

A veces vivimos en la ilusión que vive un niño o niña cuando se golpea con una mesa al aprender a caminar y su padre o madre le dice “mesa mala”. Con el dinero, el alcohol, las drogas, etc. sucede lo mismo, no son buenas o malas, es necesario revisar cómo te relacionas tú con cada una y a partir de allí trabajar ese vínculo para mejorarlo o para soltarlo según sea útil para tu propia vida.

En este blog tuvimos el gustazo de entrevistar a Fer Bolagay, experta en finanzas personales y en la gestión emocional que cada uno de nosotros tiene con el dinero. A continuación dejo su entrevista para que puedas ir directamente a verla y profundizar específicamente en tu relación con el dinero.

Respecto a las otras “cosas”, una pregunta que me ha ayudado para hacer consciente mis hábitos y comportamientos es “¿Para qué hago lo que hago?” (aplica para qué escucho lo que escucho o para qué como lo que como). Muchas veces hacemos cosas para llenar vacíos interiores como medicarte para no sentir o comer para no pensar y así la lista podría seguir...

En una primera etapa lo importante no es tanto que haces o que dejas de hacer, sino cuán consciente eres de lo que haces, para qué lo haces, qué valor aporta a tu vida y cuán alineado está lo que hoy haces con tu propósito personal.

Para conocer un poco más sobre qué es y cómo encontrar tu propósito personal puedes ir a: El ingrediente infaltable en la sopa del éxito personal.

3. Relación con los demás

Si has llegado hasta acá quiere decir que el tema no sólo es de tu interés, sino que eres de las personas que animan a entrenarse, transformarse y encontrarse consigo mismo o consigo misma. Te reconozco, esa actitud es esencial para trabajar la relación con los demás.

Según la teoría de sistemas, la ontología del lenguaje e investigaciones realizadas en el campo de la biología, cada uno de nosotros somos sistemas “cerrados”.

¿Qué quiere decir que somos sistemas cerrados? Que habitamos en el mismo planeta tierra pero vivimos en mundos totalmente diferentes. Es decir, vivimos en mundos interpretativos (y, posiblemente, todos interpretamos de manera diferente).

De hecho lo que conocemos como “cultura” consiste en interpretar de manera “similar” ciertas actitudes, acciones, frases, dichos, decisiones, comportamientos, hábitos, etc. Podemos decir que existe una cultura o una micro-cultura si para un determinado colectivo humano (2 o más personas) hay cosas que se interpretan de una determinada manera y se adoptan pautas para acordar qué cosas son adecuadas y cuales no, cuales están fuera de lugar y cuáles no.

De esta forma se deja entrever lo que llamamos “contexto de obviedad” (eso que damos por supuesto cuando nos comunicamos con alguien).

Dije todo lo anterior para sostener una idea muy simple pero poco usada: al relacionarnos con otra persona el primer “pecado” es suponer, dar por hecho e interactuar sólo desde mi contexto de obviedad sin haberme tomado tiempo y espacio a entender suyo propio.

Incluso entender el contexto de obviedad, mejorar la comunicación y potenciar la micro-cultura de los equipos hace una diferencia abismal en los resultados que logran (sean empresas, equipos deportivos, equipos familiares, una maestra frente a su alumnado, etc.)

Al relacionarnos con otro nos relacionamos con sus experiencias, creencias, paradigmas, emociones y sentimientos que llevan a dar forma a su contexto de obviedad. De ahí que muchos expertos sostienen que dos caminos esenciales para mejorar la relación con los demás son cariño y tiempo.

¿Cómo entender el contexto de obviedad y mejorar el vínculo con un otro?

Me sumo a lo que dicen expertos como Victor Kuppers o Simon Sinek, y agregaría lo que me ha ayudado en lo personal: 1. escuchar para entender, no para responder y querer tener razón, 2. preguntar para conocer de manera genuina, no para quedar bien.

Así como no serás feliz por azar, tampoco lo serás si has sido feliz antes. Todo lo acá compartido merece ser practicado en lo diario, en la esquina, en el colectivo, al conversar con tu equipo o con tu familia... la pregunta que me gustaría dejarte es ¿Cuán dispuesto o dispuesta estás a mejorar tu vida y tu manera de vivir?

Ahora se explica la frase con la iniciamos la primera parte de esta doble entrega...

La felicidad es una decisión, o más bien inicia con una decisión.

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