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¿Estamos predestinados o aún podemos conducir nuestra vida? La triada del desarrollo personal (parte 1)

El desarrollo personal, y para ser más específicos el desarrollo humano, merece de un entrenamiento integral y constante de tres pilares fundamentales en la vida de cada persona.

Lo que hemos bautizado como “La triada del desarrollo personal” forma parte de un hallazgo realizado hace unos meses. Considero que son de esos descubrimientos y elaboraciones que traen consigo un plus de energía e impulsan a escribir y compartirlo.

Hemos escuchado que la felicidad es una decisión pero… ¿Qué pasa si sólo me quedo con eso? ¿Por qué no soy más feliz con tan sólo decidirlo?

Durante el espacio de este artículo te invito a que juntos descubramos los pilares de ésta triada, sabiendo que no es el saber ni conocimiento lo que hará que tu vida sea más feliz sino la experiencia personalísima de las acciones que emprendas a raíz de las decisiones que tomes.

  1. El primer pilar de esta triada viene dada por la relación o el vínculo con nosotros mismos. Quienes somos, quienes fuimos, quienes queremos ser y quienes los demás dicen que somos. Está contemplada la relación que tengas con tu ser desde una mirada holística; es decir, que comprende lo relacionado con tu salud, tu alimentación, tu descanso, tu peso, tus pensamientos, tus emociones, tus hábitos, tus creencias, paradigmas y valores.
     

  2. El segundo pilar es el vínculo con nuestros proyectos, con nuestro entorno profesional, con el mundo material, con las cosas que te rodean, con las actividades a las cuales dedicas tu tiempo, con el dinero, con los resultados que logras, etc.
     

  3. El tercer pilar es tu vinculación y relación con los demás. Todas aquellas personas y grupos de personas que de alguna u otra manera forman parte de tu vida en lo familiar, lo relacional, lo profesional, lo social, lo deportivo, etc.

Nótese que al describir cada uno de los pilares de esta triada, hablamos de vínculo o relación que vos mismo o vos misma eres capaz de crear. La calidad y la manera en la que nutras esos vínculos será directamente proporcional a tu crecimiento, desarrollo y estabilidad emocional.

Así como un órgano necesita sangre para funcionar y una semilla necesita de condiciones adecuadas para germinar, los pilares de la triada de tu desarrollo personal necesitan que te relaciones con ellos para crecer.

Dando por sentado que a veces obviamos lo obvio, cabe destacar que el orden natural para que crecer es 1. Ser, 2. Hacer y, luego, 3. Tener. Es decir, primero ser capaces de crear, luego hacer lo necesario para alimentar el vínculo, y por último la cosecha comienza a suceder. Esto aplica para cada uno de los pilares anteriormente mencionados.

1. Relación contigo mismo/a

Si bien cada persona comienza en el mundo del desarrollo personal al nacer, a veces delegamos nuestro desarrollo diario a la decisión de alguien que fuimos hace 5, 10, 15 o 20 años y no a quien hoy somos...

Independientemente de la edad que tengas, sólo tú sabrás en qué momento elegiste dejar de aprender, crecer, divertirte y hacer con gusto aquello que disfrutabas, para entrar en la vorágine de un mundo que opera bajo el paradigma que trabajar y tener dinero es algo que está desvinculado a lo que disfrutas y tienes habilidad para hacer.

Si bien en este artículo compartiré ideas y preguntas que pueden ayudarte con este proceso, todo comienza por ti. De adentro hacia afuera y no al revés como nos contaron.

Prueba por un momento no incorporar más información, ni datos, ni seguir pensando queriendo resolver todo lo que rodea tu vida. Prueba sentirte a ti misma o a ti mismo tal y como has llegado hasta este momento en tu vida.

Para... frena... respira...

Todos tenemos la capacidad de observarnos a nosotros mismos, observar nuestros pensamientos, nuestras emociones y elegir no reaccionar ante lo que sucede. No necesitas talento para eso, necesitas entrenar tu habilidad de poder hacerlo.

Prueba mirarte como te miraría una tercera persona. Pídele ayuda a tu consciencia para mirarte tomando un poco de perspectiva y pregúntate.

A continuación facilitaré algunas preguntas que pueden servirte de guía para tomar las riendas de la relación contigo mismo y que te ayudarán a reconstruir tu historia personal:

¿Cómo te sientes con todo lo que rodea tu vida?

¿Qué dice la voz que llevas todo el día en tu cabeza?

¿Con qué fantaseas una y otra vez?

¿Qué valoras y crees importante para tu vida?

¿Cuál es tu historia?

Una vez que reconstruyes y redactas tu historia personal, es tiempo de interpretarla a los ojos de una mirada amorosa, compasiva y de confianza en la vida. Te animo a responder las preguntas y darte permiso de viajar dentro tuyo.

Hoy por está instalada la metáfora de la víctima/protagonista de la película o historia de tu vida. Frecuentemente se nos pregunta si estamos siendo víctimas o protagonistas de nuestras propia historia. Pero… ¿Quién escribe el guión en el cuál la víctima o el protagonista actúan?

Interpretar o reinterpretar tu historia desde los ojos del Amor es fundamental para que te sea útil, para que te sirva, para que te impulse, para que florezcas y expandas tu vida. No para que te achiques, para que te contraigas y te frustres.

No se trata de pegarte, mañatarte, castigarte, ni tirarte abajo por todo lo que no lograste, no hiciste o hiciste “mal” según tú.

Todo lo que pasó puede ser sanado si te permites que así sea. Si le das la oportunidad de sanar al momento presente y agradecer al momento pasado por todo lo que fue estás más cerca de relacionarte mejor contigo y tu historia personal.

Tu vida no está destinada por lo que te haya sucedido de niño/a, joven o adulto/a. Una pérdida, una quiebra, una enfermedad, una experiencia que no salió como se suponía, etc. Son motivos por los cuales construirte, no destruirte.

La vida te ha mandado experiencias, tú las clasificas entre buenas o malas, cuáles te sirven y cuáles no te sirven. Sea como sea, sólo tú puedes elegir sobre qué cimientos construyes o destruyes tu vida.

Si bien lo que hemos compartido ya forma parte del maravilloso viaje interior de cada persona, vamos a dejar que estas palabras reposen en ti para dar lugar a que vivas tu propio proceso, a tu ritmo.

Recuerda procesar todo a la velocidad que puedas digerirlo, no a la velocidad que se te es dado. Eso es algo que sólo tú sabes de ti mismo, o al menos hoy tienes la oportunidad de saber.

En este artículo sólo compartimos el primer pilar de la triada del desarrollo personal. Te espero en ¿Estamos predestinados o aún podemos conducir nuestra vida? La triada del desarrollo personal (parte 2) para seguir compartiendo este camino.

¿Qué te pareció esta primer entrega? Será un gusto leer abajo en los comentarios.

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