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El negocio de ser mejor que tú mismo

En la nueva economía conviene ser mejor de lo que hoy eres. Además de ser gran profesional, destacar en lo que haces, ser buena persona y valorar a todos los que te rodean; dejar de lado la idea de que para conseguir lo que quieres tienes que vencer a alguien a quien llamas “competencia” es indispensable en el siglo XXI.

Durante años hemos vivido escuchando y estudiando que la economía era la ciencia de la administración de los recursos escasos. Este paradigma ha sido impartido por profesores, eruditos y maestros de todas las edades escolares y universitarias.

Sin ánimos de acusar ni entregar la responsabilidad de nuestra vida a un otro externo a nosotros mismos, elegir compartir esta idea o no, es una elección personal.

La idea de que vivimos en un mundo de recursos escasos no es un hecho comprobable, es una opinión emitida por una persona y tu puedes elegir, o no, vivir de acuerdo a ello.

El paso número uno para liderar nuestra vida, transformarnos y ser mejores que nosotros mismos va de que cada uno de nosotros tome la responsabilidad de elegir actuar en vez de reaccionar a cada impulso, opinión o acontecimiento.

El paradigma económico antes expuesto ha sido promulgado hasta los tiempos de la conectividad digital pero poco a poco empieza a ser desafiado...

La primer pregunta que naturalmente me surge es, ¿Y si el mundo, en cuanto a bienes y recursos, no es para nada escaso sino abundante?

Entiendo que para aquellos que han sostenido una única opinión y la han tomando como verdadera resulte ridículo si quiera pensar lo opuesto. De hecho, el cambio y las transformaciones comienzan así. “¿A quién se le puede ocurrir que una red invisible puede conectar a personas en todo el mundo? Por favor...” Sin embargo alguien creó internet.

Le preguntemos a los taxistas si se imaginaban la idea de que sus clientes iban a querer solicitar el servicio por una aplicación móvil, pagar con medios electrónicos y requerir una calidad de servicio totalmente diferente a la brindaban años atrás.

O podríamos preguntarles a los educadores si se imaginaban que en vez de ir ellos hacia el aula donde los esperaban sus alumnos debían aprender a venderse y ser cada vez más atractivos y eficientes a la hora de captar la atención de una persona para que se transforme en alumno.

Los 10 trabajos más demandados hoy en los estados unidos ni siquiera se están enseñando en las universidades… ¿Será que no hemos sido lo suficientemente creativos como para permitirnos pensar que lo “imposible” no es una sentencia definitiva?

Empezar a pensar que el mundo es abundante va simplemente de eso, de aceptar que lo imposible puede ser posible en un futuro. De hecho, esta es la misma idea que ha empujado la evolución de una etapa a otra en nuestra corta historia como especie humana.

Pensemos por un momento que el mundo no es escaso sino más bien abundante. ¿Qué definición tendría la economía si pensamos bajo la idea que en el mundo hay todo lo que necesitamos?

Como decía Albert Einstein, la imaginación es una fuerza más poderosa que la inteligencia. ¿Qué sucedería con nuestro estilo de vida si nos ponemos un poco más creativos y nos permitimos imaginarnos otra forma de vivir?

Vamos con algunos datos para tomar dimensión de ello:

El 70% del planeta es agua, no nos falta agua, nos falta la tecnología capaz de transformarla en agua potable. En el mundo se desperdicia un tercio de la comida que producimos al día, no nos falta comida, nos falta ser capaces de idear una manera de distribuirla hacia todos los rincones de nuestro planeta. El sol emite, en un día terrestre (24 horas), la energía necesaria para energizar al planeta por todo un año, no nos falta energía, nos falta ser capaces de desarrollar la tecnología para poder captarla y distribuirla por todo el mundo.

¿Será que hasta ahora no nos hemos atrevido a pensar diferente? ¿Será que en realidad hay de sobra para todos y sólo tenemos que ser capaces de comenzar a imaginar cómo haríamos que fuese posible?

Hoy por hoy, en la ola de la globalización, más importante que ser fuertes o inteligentes, es tener la habilidad para ser flexibles y adaptarnos lo más rápido posible al entorno.

Para permitir que esto sea posible es necesario ser flexibles mentalmente, cooperar, no competir y atrevernos a que nuestras “verdades” puedan ser actualizadas, cambiadas e incluso refutadas.

Pero pensar que lo ridículo es posible y creerlo verdaderamente no es suficiente. No basta sólo con alojar la idea en nuestra mente, hay que actuar. Pero... si la acción está cargada de dudas y de ideas opuestas se vuelve una acción mucho menos efectiva.

Esto es lo mismo que le sucede a un futbolista por ejemplo cuando está frente a un portero y debe ejecutar un penal en la final de la copa mundial de fútbol… siempre hay una probabilidad de errar el penal, pero definitivamente esa probabilidad aumenta si él mismo se cree la idea de que si tiro será fatal y no podrá meter el gol.

Estudios realizados en deportistas han demostrado que cuando ellos mismos se imaginan ejecutando el penal o repasando mentalmente sus movimientos, en su cerebro se activan las partes que llevar energía y sangre a los músculos necesarios para ejecutar efectivamente las actividades que visualizan.

Conocer este tipo de resultados “actualizados” a través de estudios científicos nos permite darle la importancia y relevancia a las imágenes que pasan por nuestra mente cuando pensamos en determinada situación en particular.

Si estás pensando afrontar una negociación, una entrevista, una presentación ante inversores o una venta, es conveniente que antes de existir una situación “exitosa” en la realidad, exista en tu mente.

El aprendizaje, el cambio, la adaptación y la flexibilidad van de eso… de que lo que parece ridículo deje de serlo para empezar a ser posible. Con imaginarlo no alcanza, pero empieza a posibilitar que un nuevo paradigma surja.

Encontrar nuevas acciones, maneras, y métodos para hacer que las ideas sean posibles no sólo es más rentable, sino que nos hacen cambiar de opinión para ser mejores que nosotros mismos y vivir una vida más plena y llena de sentido.

Todavía estás a tiempo de transformarte, aprender, conocerte y actualizar tu propia definición de éxito. Si te ha interesado este tema y quieres realmente construir una vida plena de sentido y propósito en lo personal y en lo profesional te invito que leas ¿Por qué deberías tener tu propia definición de "éxito"? Y, como dice el dicho...

“Si tienes un agujero en el techo de tu casa procura arreglarlo cuando esté soleado pues cuando llueva será demasiado tarde”

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Buena Vida,

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