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El desafío de manejar tu tiempo y ser “tu propio jefe”

La narrativa que ha girado en el mundo de la innovación, el diseño, y la educación y el emprendimiento corre riesgo de ser malinterpretada y puede, potencialmente, causar un impacto negativo en la vida de muchos que sueñan con ser su propio jefe.

El contexto laboral del siglo XX desde el cual venimos, aún se sigue sosteniendo en algunas industrias pero no será así por mucho tiempo. Internet, las redes, la globalización y la expansión del conocimiento poco a poco está revolucionando el mundo de trabajo tal y como lo conocíamos.

Para quienes quieran desarrollarse, crecer y aprender se vienen años muy entretenidos, para quienes quieran cobrar por estar “ocupados” y sólo hacer papeleo, la cosa viene de mal en peor.

La automatización provocará que muchos empleos vayan desapareciendo, y esto nos empuja a dejar de poner nuestra energía en trabajos en los cuales no desatamos nuestro potencial y sólo estamos ahí intercambiando horas por dinero.

Mirado desde esta perspectiva, el salir a “cumplir tus sueños” y hacer un negocio de ello suena bastante bien pero... la mayoría de las personas en occidente no estamos listas para ser nuestro propio jefe.

En este artículo me explayaré sobre los roles que nos encontramos en la vida profesional y que hábitos y conductas son necesarias mantener para superar el desafío de manejar nuestro tiempo, nuestros clientes, nuestro dinero y nuestra energía.

Existen tres grandes roles en la vida profesional tal y como la conocemos hoy en el siglo XXI: el rol de técnico, el rol de manager o director y el rol de emprendedor o empresario.

Para ejercer cada uno de ellos es necesario un paquete diferente de habilidades desarrolladas pero antes de pasar a las habilidades describamos un poco de qué se trata cada uno de ellos.

El rol de técnico

Técnico es quien opera o ejecuta las tareas y actividades directamente necesarias para obtener el producto, servicio o experiencia que se va a ofrecer. Participa de manera directa en la creación, fabricación, venta o entrega del mismo (aplica para bienes, servicios y experiencias).

Por mencionar algunos ejemplos podemos decir que en teatro, las actrices y actores son quienes ejecutan las actividades necesarias para interpretar la obra y brindan su talento para que el público viva una determinada experiencia a partir de lo que observa de ellos.

En una empresa de software, quienes realizan el desarrollo o programan el producto final son técnicos con un área de conocimiento específico. En una escuela, una maestra o maestro es un técnico que realiza el trabajo de enseñar determinada asignatura. En el desarrollo inmobiliario de una propiedad, quien dibuja los planos es una persona técnica del área de la ingeniería o arquitectura.

Si bien los ejemplos pueden continuar, me interesa dejar claro que el rol de técnico es ocupado por quien sea el ejecutor o ejecutora de tareas específicas en la cadena de valor desde la creación, fabricación o producción del producto o servicio, hasta la venta y entrega del mismo.

El rol de manager o director

Quien sea director o directora de un proyecto es una persona encargada de organizar a otras personas (llámense técnicos) y administrar actividades y recursos en pos del cumplimiento de una determinada visión y objetivos.

Se puede esperar que haga del proyecto un espacio efectivo de desarrollo profesional y personal para el equipo de personas a cargo y, además, debe lidiar con los retos burocráticos, administrativos, tecnológicos, legales y financieros necesarios para coordinar el funcionamiento del proyecto.

Para ejercer este rol, las habilidades y conocimientos que se necesitan son totalmente diferentes que las de un técnico. De hecho, los Masters en dirección y administración empresarial que dictan las universidades son una fábrica de directores y managers.

¡ATENCIÓN! Si estás pensando en hacer un Master recomiendo de gran manera que antes inviertas 20 dólares y un poco de tu tiempo en leer MBA Personal de Josh Kaufman antes de tomar la decisión.

Sólo por citar algunas de las habilidades necesarias para desempeñar este rol podemos decir:

  • Inteligencia emocional y habilidades interpersonales

  • Liderazgo adaptativo

  • Escucha empática

  • Delegación efectiva

  • Comunicación asertiva

  • Negociación

  • Pensamiento estratégico

Si quieres conocer y profundizar sobre ¿Qué es la inteligencia emocional? puedes ir directamente al artículo que desarrollé tomando lo establecido por el Dr. Daniel Goleman en su bestseller sobre el tema.

El rol de emprendedor o empresario

Me gustaría trascender lo que la palabra “emprendedor” o “empresario” pueda despertar en vos como lector o lectora. De hecho, te invito a que no nos quedemos “atrapados” con la primer idea que te venga a la mente sobre el término y nos permitamos explorar nuevas definiciones.

Si bien en el artículo de hoy no vamos a entrar en específico en las etapas de un proceso emprendedor, vale el espacio para aclarar que emprender implica un doble proceso: por un lado el proceso de creación (construcción de hipótesis, formulación y diseño del modelo de negocios) y por otro el de validación de la solución que estás proponiendo al mundo.

A grandes rasgos podemos decir que los emprendedores son quienes toman un determinado problema, proponen nuevas ideas y soluciones (la cantidad de veces que sean necesarias) hasta que logran resolver el problema, y luego, se les paga por ello.

En el proceso emprendedor, quien ejerce el rol debe no sólo tener una solución útil para resolver un problema, sino ser capaz de convencer a otros para que crean en la solución y destinen tiempo y dinero a desarrollar el proyecto.

Más que trabajar dentro del negocio, es quien debe construirlo, quien debe trabajar sobre el negocio. Si me permites la analogía con una máquina, un emprendedor es quien la opera, le realiza mantenimiento y se encarga que esté en funcionamiento. Los técnicos y directores son partes de las piezas que hacen funcionar la máquina, ellos trabajan dentro o en el negocio, mientras que un emprendedor trabaja fuera o sobre el negocio.

Para obtener un resultado que cumpla con las expectativas del emprendedor este necesita ser hábil en las competencias en las cuáles un manager o director es hábil y también incluir otras que no son necesariamente las de un técnico o director. Entre ellas se encuentran:

  • Encontrar su propósito personal y empapar de sentido su accionar

  • Constancia, motivación personal y generación de hábitos adecuados

  • Elaboración de sistemas y metodologías claras

  • Liderazgo consciente y coordinación de voluntades, sueños e intereses

  • Cuidado de su salud haciéndose cargo del ejercicio y la alimentación

  • Gestión eficiente del tiempo, manejo de prioridades y recursos

  • Ventas y marketing de lo que su producto o servicio aporta al mundo

  • Finanzas personales e inversiones

Si quieres profundizar en este rol te recomiendo esperes la salida de un artículo especial que estoy preparando y se llama ¿Cómo encauzar tu pasión y vivir de ello?

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