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De la mente a la acción consciente: ¿Cómo? (parte 2)

En De la mente a la acción consciente: ¿Cómo? (Parte 1) prometimos una próxima parte sobre cómo gestionar y qué hacer en los días para nutrirnos y evaluar.

A la hora de enfocar nuestra mente y pasar a la acción, habíamos mencionado que teníamos tres tipos de días: días para pensar, ordenar y planificar; días para ejecutar; y, días para nutrirnos y evaluar. Si comenzaste a leer esto desde la entrega de hoy, te invito a frenar e ir a la primer parte de esta entrega para que puedas seguir la lectura con un mayor nivel de comprensión.

Tomando los días de la semana, podemos enfocarnos de la siguiente manera: el domingo puede utilizarse para pensar, ordenar y planificar, luego destinar cinco días a ejecutar (de lunes a viernes), y por último, el sábado como día para nutrirnos y evaluar.

Claro, esto es una convención. Este orden arbitrario (muy común entre los adultos de occidente por cierto) no es la única manera posible de organizarnos. De hecho, hay personas que, por haber diseñado una vida a su medida ejecutan en 4 días, evalúan y se nutren en otros dos, y destinan los lunes para pensar, ordenar y planificar (esto sirve como ejemplo para ser conscientes que otro estilo de vida es posible).

Días para nutrirnos y evaluar

“Todo lo que se mide puede mejorar pero para mejorarlo no basta sólo con medirlo”

A la hora de evaluar nuestros resultados es importante entender que “bueno” o “malo” es sólo un punto de vista. Para ahondar sobre ello me gustaría recordar la ocasión que, trabajando con un grupo de médicos y estudiantes de medicina, una doctora con años de experiencia relató la alegría que tenía su paciente al recibir un diagnóstico de diabetes y el aviso que iban a tener que amputarle el pie.

Esto resultó ser una “buena” noticia desde la óptica del paciente que, dicho sea de paso, se alegró y mostró gestos de entusiasmo al no recibir un diagnóstico de cáncer avanzado.

Lo que sucedía era que este paciente, vaya uno a saber de qué manera, estaba convencido que tenía cáncer y no tenía idea de los efectos de la diabetes. Al recibir la noticia estaba tranquilo dado que pensó que con el pie amputado podría vivir más tiempo que si su diagnóstico era cáncer.

Toda evaluación viene de una historia que nos contamos a nosotros mismos y es necesario separar las opiniones de los hechos. Por ejemplo si hoy siento frío o calor es una opinión, que la temperatura sean 18°C es un hecho.

1. Opiniones vs Hechos

Las opiniones son interpretaciones y no importan qué experto opina, una opinión no es un hecho. Tampoco importa cuantas personas opinemos lo mismo, no por ello se convierte en un hecho. Antes de evaluar cualquier resultado, es necesario separar cuidadosamente los hechos de las opiniones para cuidarnos a nosotros mismos de excusas y justificaciones.

La evaluación de cualquier resultado está en función de las expectativas previa a la acción. Si lo sientes necesario te invito a volver a De la mente a la acción consciente: ¿Cómo? (Parte 1) y releer lo que comentamos sobre expectativas antes de continuar.

2. Locus interno vs locus externo

La evaluación puede hacerse de adentro hacia afuera o de afuera hacia adentro y es fundamental tener claro qué locus estamos utilizando en cada momento.

El locus interno pregona que cada uno de nosotros tiene una determinada capacidad para ejecutar y, evalúa la ejecución en función de haberlo dado todo o no en cuanto a esa capacidad. El locus externo evalúa la ejecución sólo en términos del resultado final esperado. Es decir, en qué medida se cumplió el objetivo.

En lo personal estoy de acuerdo con utilizar una combinación de ambos. Para ello es necesario tener objetivos externos que nos ayuden a crecer y “estirarnos” de la versión que hoy somos. Y, al mismo tiempo, evaluar nuestro progreso en términos de nuestra capacidad (o lo que hoy podemos dar).

Un ejemplo que puede esclarecer la anterior explicación es lo que sucede con un malabarista de circo que puede mantener un determinado número de pelotas en el aire al mismo tiempo. Si su capacidad probada es de 5 pelotas en simultáneo y el malabarista juega con 3 o 4 está dando menos de lo que puede dar. Pero, al mismo tiempo, si nunca se propone y prueba jugar con 6 o 7, no crecerá.

Y aquí es donde volvemos al punto donde hablamos de opiniones y hechos. Probar, validar y medir cuál es la capacidad de cada uno es algo que debemos conocer y no suponer. El malabarista sabe que puede mantener 5 pelotas en el aire, por lo que jugar con menos que 5 es dar menos de lo que puede y, más de 5, es buscar un crecimiento.

La importancia de conocer (con hechos) y no suponer (con opiniones) nuestra propia capacidad reside en que muchas veces basamos nuestra autoestima en términos de lo que podemos y no podemos lograr, lo que alcanzamos y lo que todavía no.

Una pregunta que me resulta útil para enfocar la evaluación en términos de locus externo es la siguiente: “¿Qué resultado es importante o esperado que produzca?” Pensarlo en términos del objetivo o del resultado final esperado me ayuda a no pensar en términos de qué debería estar haciendo, o qué le gustaría a otro que haga.

Como dijimos en El poder de NO preguntarse "¿Por qué?" hacerse las preguntas adecuadas tiene una fuerza difícil de explicar (sobre todo cuando estás lleno de preguntas que te agobian y no te impulsan hacia lo que si quieres).

NOTA: para salir de la sensación de insatisfacción (que significa no-suficiente-acción) toma consciencia de cuál es tu capacidad actual y no te juzgues por ello. Si necesitas la ayuda de un profesional búscala, te lo agradecerás en el futuro.

Para ir terminando me gustaría recordarte que, suceda lo que suceda, nada exterior a ti determina tu actitud, respuesta y predisposición. O, al menos, no debería. Bajado a tierra sería algo como “siempre puedes elegir como responder ante lo que sea que allá afuera está sucediendo”.

Aunque sientas que a veces no puedes, siempre nos rescata la idea de que existe un "para qué" estamos dónde estamos. Conocer tu propósito personal y recordarlo cada mañana es exactamente igual de importante y poderoso que organizar tu trabajo antes de comenzar a trabajar.

Para cambiar consistentemente necesitamos habituarnos. No basta con leer, escuchar y volver al contenido una y otra vez. En la era del conocimiento, paradójicamente el conocimiento no es el rey, el conocimiento está cada vez más al servicio de todos.

En esta era el rey es la interpretación y la particular manera de procesar y organizar la información y los estímulos que recibes. Cambiar consistentemente quiere decir haber modificado, con ayuda de estímulos adecuados, tu manera de mirar y procesar la realidad para ver oportunidades donde antes sólo veías problemas. Para leer más sobre esto te invito a ir a 3 motivos que te impiden vivir en plenitud y abundancia.

Al igual que un árbol comienza a crecer desde sus raíces, construir y vivir una vida diferente se comienza a edificar desde las bases. Para conocer y desarrollar tu capacidad es necesario conocer tu mindset (o manera de explicarte y procesar la información).

La manera de pensar, sentir y actuar definen el marco de referencia que tu cerebro elige para considerar que es posible y que es imposible (esto no es siempre una actividad consciente).

La mayoría de las personas que no logran un alto estándar de bienestar y realización personal se debe a que aún no aprendieron a conocer su capacidad interna y empujarla poco a poco. Esto es lo que sí aprendieron los deportistas de clase mundial que, además de jugar para ganarle a su rival, juegan para ganarse a sí mismos.

Si quieres profundizar te sugiero ir a: Ser el número uno vs querer salir campeón.

Espero hayas disfrutado esta entrega tanto como yo y me gustaría leerte acá abajo en comentarios. Recuerda que para recibir correos como estos todas las semanas sólo debes dejar tu dirección de correo y suscribirte gratis.

Buena Vida,

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