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¿Cómo sacarle provecho al dolor y usarlo a tu favor? (parte 2)

Si quieres conocer de dónde vienen los tres pasos que a continuación vamos a sugerir, te recomiendo leer “¿Cómo sacarle provecho al dolor y usarlo a tu favor? (parte 1)” antes de continuar.

Para conocer los pasos de la gestión del dolor es necesario abrirnos a la idea que el dolor se puede gestionar y nosotros podemos gestionarnos a nosotros mismos en relación al dolor.

Creer que puedes o creer que no puedes realmente abre o cierra las puertas a los caminos que tu cerebro explora neuronalmente al vivir una situación de dolor.

3 pasos para la gestión del dolor

  1. La invitación primera de éste artículo, que a su vez constituye el primer paso en la gestión del dolor, es que puedas identificar cuál es el estímulo que produce el dolor en vos.

Al igual que un médico necesita de un diagnóstico certero para realizar un tratamiento eficiente de la salud de un paciente, cada uno de nosotros necesitamos distinguir y nombrar los estímulos que nos producen dolor para comenzar a lidiar con ellos.

En este primer paso podemos encontrarnos con dos escenarios de comportamiento interno: O bien hay dificultad real de identificar el estímulo, o hay una intención explícita de hacer la vista gorda y no querer nombrar aquello que nos hace sentir incómodos, molestos y hasta con cierto grado de dolor.

Así como resulta indispensable identificar el estímulo en el primer paso, resulta fundamental, y forma parte de los ejercicios de auto-conocimiento más efectivos, conocer el comportamiento y las reacciones de tu ego a la hora de lidiar con el estímulo.

La recomendación es que, si tu deseo es el de superar y gestionar la situación y aún no has podido lograrlo tú mismo, pruebes con los tres pasos que aún no he terminado de explicar o bien consultes con un profesional del desarrollo personal.

  1. El segundo paso en la gestión del dolor es tener claro que dolor no es lo mismo que sufrimiento. Como diría Buda en su célebre aprendizaje “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.

Entonces.. ¿Qué es el sufrimiento?

El sufrimiento es una emoción que se dispara por la interpretación de una determinada situación o condición. Dicha interpretación habita en cada uno de nosotros y somete al sistema nervioso a desgaste.

Para decirlo con otras palabras, el sufrimiento es lo que nuestro cerebro nos cuenta a nosotros mismos a cerca de lo que nos duele.

Una prueba de que a sufrir nos enseñan es el hecho de observar a un niño o una niña cuando está aprendiendo a caminar. Lo natural es que al intentarlo se caiga, se golpee, se seque las lagrimas -en caso de haber llorado- y busque reincorporarse para intentarlo otra vez por sí mismo o sí misma.

La interpretación del niño o niña empieza a cultivarse en su cerebro cuando ve que su hacer modifica el comportamiento de su madre o padre al correr desesperadamente para ayudarlo o ayudarla.

La pregunta que queda en mi mente sin responder es: ¿Cómo podemos educar a nuestros hijos para enseñarles a no sufrir si nosotros hemos aprendido a sufrir?

  1. El último paso en la gestión del dolor consiste en realizar las preguntas adecuadas, no cualquier pregunta. Por supuesto que se recomienda evitar los famosos “¿Por qué a mi?” y “¿Qué he hecho para merecer esto?”.

Antes de regalarte algunas de esas preguntas adecuadas, te invito a que imagines que el dolor que sientes está siendo ocasionado por un ser humano al que amas (puede ser tu pareja, una persona querida por ti o alguien muy cercano).

Una vez que hayas imaginado a esa persona que amas provocándote el dolor que sientes, pregúntate:

¿Qué quiere mostrarte el dolor?

¿Qué puedes aprender de él?

¿Qué puedes hacer diferente en ocasiones similares próximas?

¿Hay algo que de lo que estés escapando?

Para finalizar es bueno hacer algunas aclaraciones. La primera es que la gestión del dolor así como la gestión de cualquier emoción, merece entrenamiento, no sabrás hacerlo con sólo leer la receta o las instrucciones. Así como todos aprendimos a caminar, todos podemos aprender a gestionar y lidiar con el dolor.

Una vida más feliz no se logra sin acción. La acción es el puente entre conocer lo que tienes que hacer y obtener una vida con menos sufrimiento. No basta con decir “OK, ya lo sé”. Ahora debes hacerlo una y otra vez.

La segunda aclaración es que todos procesamos las emociones y los estados emocionales de maneras particulares y es condición necesaria ser pacientes, bondadosos y compasivos con nosotros mismos, jamás dije que esto sería extremadamente fácil, pero si que es extremadamente útil.

No es necesario entrar en comparaciones inútiles, criticarnos y fastidiarnos por no hacerlo lo suficientemente pronto. Para los amantes del autoflagelamiento se recomienda respiración profunda, meditación, beber agua limpia y palabras de aliento.

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