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¿Cómo organizar mi 2019 y darle sentido a mi año?

Puede que esta sea una de las preguntas más recurrentes en las mentes de los profesionales jóvenes, estudiantes universitarios, emprendedores, empleados, padres y madres de familia, y personas en general al comenzar un nuevo año.

El artículo de hoy no sólo va de algunas claves que he encontrado a lo largo de los años para organizar y ordenar mi vida, sino de preguntas que me ayudaron a ir a fondo a la hora de darle sentido a lo que hago de mi vida en lo profesional, en lo personal y en lo social.

Antes de continuar con la lectura te sugiero tomes un cuaderno, una agenda y algo para escribir pues es recomendable tomar algunas notas. Si quieres puedes ir escribiendo tus notas y luego te apartas un momento para comenzar tu planificación, o bien puedes ir meditando en la medida que el texto avanza. No dejes pasar la oportunidad de pensar sobre las preguntas que vamos a ir viendo.

Aunque no tengamos claro el origen de este comportamiento, en la mayoría de los casos de personas que me ha tocado conocer (pueden haber excepciones obviamente), comenzamos a buscar el sentido de las acciones que realizamos una vez que hemos tenido algún evento que nos muestre lo importante que es estar vivos, sanos y salvos.

No digo que todos hayamos tenido un encuentro cercano con la muerte, pero es un hecho que cuando una persona cercana fallece, está gravemente enferma, o ha perdido todo lo que tenía, puede servirnos como motor para movilizarnos y comenzar a hacernos cargo de algunas cuestiones de nuestra vida que simplemente dábamos por supuestas o estaban en “automático”.

De la mano de esto, va la primer pregunta que sugiero realizar antes de cualquier cambio, planificación u organización:

1. ¿Qué es lo que realmente quieres mantener?

Está muy en boga lo fantástico que es soltar, dejar ir y tirar todo para comenzar de cero. Pero lo cierto es que, en el fondo, hay algo de nuestra realidad actual que buscamos conservar. Una parte de la vida que hoy vives es lo suficientemente cómoda como para que no la hayas querido cambiar hasta el momento. Para poner algunos ejemplos, ese “algo” puede ser querer conservar cierta paz interior, comodidad, a tus seres queridos, una pareja, un trabajo, un lugar de residencia, una ciudad, etc.

La importancia de responder esta primer pregunta se encuentra al aislar aquello que realmente quieres mantener. Me ha resultado muy útil hacer dos listas, en una de ellas puedes poner aquello no negociable -que dicho sea de paso te pido que lo anotes-. En la otra puedes comenzar a listar todo aquello que si consideras negociable o que podría cambiar para este nuevo año que comienza.

Si pusiéramos la lupa en la lista de lo que quieres conservar y miramos un poquito más en detalle también podríamos ver un beneficio oculto. Es decir, para cada uno de los ejemplos anteriores puede que exista un beneficio oculto del cual no seas 100% consciente pero que juega en tu mente a la hora de elegir qué conservar.

Puedes querer conservar tu pareja por el miedo a estar solo o sola, o por el temor de conocer alguien nuevo y comenzar algo desde cero, entonces esa persona que hoy es tu pareja equilibra tu miedo. O tal vez quieras conservar cierta comodidad para no exponerte en lo profesional e ir más allá de tus posibilidades en la búsqueda de concretar un proyecto nuevo por temor a lo que digan tus amigos, amigas y personas cercanas.

Luego de haber respondido por escrito qué quieres mantener, la invitación es a qué te preguntes,

2. ¿Qué beneficio oculto obtengo de esto que quiero mantener?

Con oculto nos referimos a aquello que no veías en una primera instancia pero cuando exploramos más a fondo nos damos cuenta que hay ciertas emociones, sentimientos y pensamientos que nos ponen inquietos.

Otra manera de hacer la misma pregunta puede ser: ¿Qué perderías si ese trabajo, persona, ciudad, etcétera ya no estuviese en tu vida? ¿A qué tendrías que hacerle frente?

Conocer cuál es el beneficio detrás de las personas o cosas que elegimos mantener nos lleva a darles sentido y desde allí es mucho más fácil tomar acciones que nos ayuden a mantenerlas en nuestra vida. Se trata de dar vueltas las cartas que estaban en nuestra mesa del juego de la vida y salir del “automático” que nos propone la rutina.

3. ¿Qué ha sucedido en el último año?

Tampoco tiene mucho glamour voltear a ver lo sucedido en tu último año pero déjame te cuente por qué es importante. Las personas de esta era estamos encontrando nuevos obstáculos y desafíos para nuestro desarrollo y crecimiento. La velocidad del mundo de hoy y la cantidad de inputs diarios que recibimos, producen saturación de información en nuestro cerebro y nos lleva a trabajar y a vivir en automático, ejecutando acciones una y otra vez sin un sentido de propósito claro y sin ser conscientes de cuál es la visión de nuestra vida.

Esto produce que nos volvamos monos de repetición de nuestros patrones dominantes y no seamos capaces de identificar las nuevas oportunidades y soluciones que están frente a nosotros. Como consecuencia, este comportamiento perdemos el tiempo en actividades no relevantes, gastamos dinero en cosas que no nos agregan valor y nos agotamos física y mentalmente.

Si quieres conocer cómo evitar caer en tus patrones dominantes y ser consciente de las actividad que elijas realizar, te invito a leer 8 acuerdos para ver oportunidades donde antes no las veías.

Una vez que has repasado lo sucedido en el año y pudiste escribir las cosas más importantes (hayan sido acontecimientos buenos o malos), te invito a comenzar a soñar el 2019. Para ello vale preguntarse:

4. ¿Cuáles son tus metas para este año?

Antes de establecer metas y conocer cualquier herramienta o metodología de gestión del tiempo, es fundamental establecer que el tiempo se gestiona a sí mismo, lo que tú gestionas son prioridades y/o actividades. De ahí que no aceptamos como válida la justificación “no tengo tiempo”.

Para pensar tus metas es necesario dispersar tu mente y conectar con tu propósito personal ¿Qué te causa ilusión hacer? ¿Qué te llena de energía y sería un sueño poder lograrlo? Imaginar cosas grandes o imaginar cosas pequeñas lleva el mismo trabajo cognitivo, es así como te animo a que imagines cosas grandes en los tres aspectos de tu vida que antes habíamos mencionado (aspecto personal, social y profesional).

Una vez que tengas esos “sueños”, para que se transformen en metas deben tener una fecha de vencimiento. Es decir responder a la pregunta ¿Cuándo quieres que se cumpla?

Puede parecer una obvio pero si no respondes cuándo quieres que se cumpla no sabrás cuándo empezar y si no sabes cuándo empezar entonces en realidad no es una meta, simplemente ha quedado en el estadio de “sueño” o “deseo”.

Por último, y no menos importante, hago una lista de personas, equipos, recursos y situaciones en las cuáles puedo apoyarme para lograr lo que me propongo:

5. ¿Quienes te apoyan o acompañan en el proceso?

Nuestra fuerza de voluntad se puede entrenar pero de alguna manera termina siendo un recurso finito, agotable y de baja confiabilidad. Para ello es mejor apoyar nuestro desarrollo en personas y profesionales en los cuáles podemos confiar y nos conducen más fácilmente hacia dónde queremos ir.

Para no extendernos demasiado con esta pregunta dejo el link a un artículo que escribí pensando especialmente en personas, equipos de personas y situaciones que nos ayudan a lograr lo que nos proponemos: Cambia tu entorno = Cambia tu vida.

Si éste artículo te ha servido puedes compartirlo con amigos, amigas y personas a quienes les pueda ser útil. También puedes dejar tu comentario aquí abajo o bien ponerte en contacto conmigo si tienes preguntas o quieres que te envíe ejercicios específicos para trabajar tu organización anual enviando un correo a hola@facundolozano.com con asunto “Organización”.

Deseo hayas disfrutado la lectura tanto como yo la escritura, que tengas un gran año!

Buena Vida,

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