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¿Cómo identificar los estímulos que me ayudan a crecer? (parte 2)

Si llegas a este artículo sin pasar por la primera parte del mismo te recomiendo ir a ¿Cómo identificar los estímulos que me ayudan a crecer? (parte 1) antes de continuar tu lectura.

Dándole una vuelta de rosca a los estímulos externos que percibimos (más allá de cómo los interpretamos interiormente como me centré en la parte 1 de esta entrega) me gustaría retomar lo que escribí hace un tiempo y di a llamar La triada del desarrollo personal.

Antes de ahondar en materia es necesario saber qué entendemos por estímulos.

Es necesario ver al estímulo como información explícita (como está en los libros, cursos, conferencias, programas, formaciones, etc.) y como información implícita (como lo que no se dice cuando alguien te da un abrazo, cuando te encuentras ante una determinada experiencia vital o cuando sucede algo o te cruzas con una determinada idea).

Es decir, todo aquello que, en esencia, sea información es un estímulo. Aquello que ponga o quite una idea nueva en tu cerebro puede ser un estímulo.

Sígueme en la siguiente analogía: tu vida y la cocina de tu restaurante favorito.

En ese restaurante, a una determinada hora entran y salen los chefs, los ayudantes de cocina, quienes traen las compras, los mozos, etc. También podemos decir que hay multitud de micro-acciones ejecutándose al mismo tiempo, hay ingredientes cocinándose y hay personas cortando verduras. Incluso la temperatura y humedad del lugar juegan un rol a la hora de percibir los sabores y olores de la comida.

Si bien podemos hacerlo tan extenso y detallado como queramos, en los quehaceres diarios de la cocina de tu restaurante favorito hay múltiples variables, acciones, materia, personas e información que estimulan el desarrollo de la misma.

Lo mismo sucede con tu vida, en tu diario vivir hay cientos y probablemente miles de insights (en inglés) o estímulos a los que estás expuesto o expuesta.

No es necesario viajar a la India ni hacer cosas espirituales para encontrarte con los estímulos adecuados, puedes encontrarlos estando más presente y rodeándote externamente de un ambiente o entorno que contribuya a tu crecimiento. La espiritualidad es una actitud interior de realizar lo pequeño de manera grandiosa, no va de rituales grandiosos realizados de manera esporádica o con cierta frecuencia.

Si bien hay claves concretas que quiero compartir contigo sobre cómo diseñar y construir entornos adecuados para el crecimiento personal, la condición primera es saber qué es crecimiento para ti y hacia dónde quieres ir con tu vida.

¿Por qué es esto tan importante?

Como dije en ¿Cómo identificar los estímulos que me ayudan a crecer? (parte 1) los estímulos no son neutros. O colaboran y favorecen tu desarrollo o lo impiden y limitan. Todo aquello con lo que te rodeas tiene impacto en tu vida (desde qué lugares frecuentas, hasta a quiénes escuchas cuando escuchas música).

En la primera parte de esta entrega tienes algunas preguntas que pueden ayudarte y guiarte o bien puedes escribirme en comentarios y te recomendaré otros artículos en los cuáles he dejado ejercicios concretos para ello.

Tomando este hilo quiero compartir contigo algunas claves siendo la primera una muy utilizada por el creativo Walt Disney a la hora de realizar proyectos:

1. Hazte las preguntas en orden adecuado.

  • ¿Qué quieres?
  • ¿Para qué lo quieres?
  • ¿Cuál es el primer pequeño paso que te saca de dónde estás hoy y va en la dirección de lo que quieres?

2. Lee diariamente sobre temas que te interesen (pueden ir desde alimentación consciente, diseño de vida profesional, relaciones, lo que a ti te sume a tu vida).

3. Medita al menos 10 minutos todas las mañanas (puedes empezar a hacerlo 3 o 5 minutos para ir tomando ritmo). Puedes buscar audios de "meditaciones guiadas de 10 minutos" en Youtube para comenzar.

4. No veas el celular ni revises correos electrónicos (o las redes sociales) al despertar. Permite que las ideas que dieron vuelta en tu cerebro mientras dormías vengan a ti y bájalas a papel. Por supuesto, puedes mirar tu celular una vez que estés desayunando.

5. No estés más de medio segundo en conversaciones de queja, justificación o excusas. Esto drena completamente tu energía.

6. No mires canales de noticias (así como no intoxicarías a tu cuerpo comiendo todos los días comida chatarra, no le hagas lo mismo a tu mente dándole noticias de posibles guerras, terror, muerte, etc.).

7. Agradece constantemente, tómate 10 minutos por la noche para sentir agradecimiento por todo y por nada (desde que tienes piernas para caminar, una voz que compartir con los demás, alimentos, etc.). Aquí la clave es sentirte agradecido/a, la razón para sentirlo búscala dónde quieras.

Si bien puedo compartir más de estas claves, no quiero saturar de información el artículo y permitirte que poco a poco vayas experimentando, probando e incorporando cada una de ellas.

Si tienes preguntas o impresiones que quieras compartir me encantaría leerte, puedes escribir acá abajo comentando cuáles de estas pusiste en práctica y cómo te va con cada una de ellas.

Por último me gustaría dejarte con dos pensamientos de dos personas que elegí al azar:

Aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información

Albert Einstein

Las personas, al tener noticias de muchas cosas sin aprendizaje,

creerán ser muy doctos, pero no sabrán nada

Sócrates

Buena Vida,

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