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8 acuerdos para ver oportunidades donde antes no las veías

Para los creadores de “no tengo tiempo”, “no llego a fin de mes” y “estoy harto de la vida que llevo”, llega una idea en torno a la cual ha de girar este artículo: los acuerdos que hacemos con nosotros mismos influyen profundamente en las oportunidades que percibimos al observar la realidad.

Uno de los estados de ánimo que más me toca acompañar últimamente en las sesiones de coaching ontológico que comparto con mis clientes se relaciona con la frustración, la apatía, la impotencia, la tristeza, el desgano y la ansiedad.

Al indagar un poco más, caigo en cuenta que estos estados de ánimo tienen al “avasallamiento” como común denominador. Esto puede ser provocado, entre muchos otros factores, por la época del año y el ritmo de vida frenético, impredecible y veloz que vivimos en la era del talentismo y la conectividad.

Sin dejar de mencionar que cada ser es único, original y tiene su particular manera de percibir y sentir lo que en su día a día sucede, buscamos decodificar algunos acuerdos para llegar a conclusiones e ideas que nos sean útiles a la mayoría de nosotros a la hora de intervenir en nuestro modo de percibir la realidad y observar las oportunidades del entorno.

Para ello vale preguntarnos, ¿Qué es un acuerdo?

Llamamos acuerdos a aquellas ideas que alojamos en nuestro cerebro y damos por supuestas. Es decir, no cuestionamos. Como ejemplo podemos mencionar las palabras o los números de nuestro idioma. Todos hemos acordado que es una mesa, un perro o el número cuatro y no necesitamos discutir su significado.

Tanto si eres el líder de un equipo, como si eres un jugador de equipo, los acuerdos que hagas contigo mismo te permitirán liderar mejor de tu vida y jugar mejor para tu equipo.

Cabe destacar que los acuerdos pueden tener fecha de caducidad y admiten ser cambiados y modificados en pos de ser más útiles para la vida de cada uno de nosotros.

Según diagnósticos médicos hechos a nivel mundial, nos encontramos en una suerte de hipnosis colectiva en la que pensamos que ser felices es sinónimo de no tener problemas.

Este pensamiento o idea impulsa, entre otros comportamientos humanos, un desmedido consumo en todo aquello que facilite la salida, el escape o la distracción de cualquier tipo de situación a resolver.

Nótese que en vez de decir “problema” dije “situación a resolver”. El ejercicio consciente de modificar y resignificar las palabras que utilizamos de nuestro lenguaje cotidiano, tiene un impacto concreto y profundo en nuestra manera de percibir el mundo, y por ende, en las oportunidades que vemos y en los comportamientos que tenemos.

Nuestras creencias y nuestra forma de hablar no sólo influyen en la manera en la que nos relacionamos con el mundo, sino también en nuestros estados de salud.

Para ver oportunidades donde antes no las veíamos es necesario exponernos, conocer, abrirnos e incorporar ideas que fomenten el despertar de nuestra consciencia tanto a nivel individual como colectivo. Esto tiene incidencia directa en nuestra manera de interpretar y hablar sobre la realidad, por ende, influye en nuestra habilidad para percibir o no las oportunidades del entorno.

Uno de nuestros primeros pasos en el camino de un estilo de vida consciente, es ser capaces de distinguir que un desafío, una situación a resolver o un obstáculo que encuentres en el camino, es justamente eso, parte del camino.

El problema no es el obstáculo, es la idea que tienes de que si no estuviera ese obstáculo serías feliz.

Para servirnos de nuestra propia experiencia, podemos echar mano a la perspectiva que tiene un niño o una niña a la hora de aprender a caminar. Esto representa un desafío, jamás lo ha hecho y sin embargo ve que todos a su alrededor pueden hacerlo.

Queda más que claro que para lograrlo debe concretar excesivo número de intentos y aún no he visto ningún niño castigarse a sí mismo por no haberlo logrado de buenas a primeras.

Entonces… ¿Qué nos impide aprender de nuestra propia experiencia?

La gestión emocional y lingüística que hacemos de los obstáculos que nos encontramos en nuestro camino es una evidencia de nuestro nivel de consciencia y responsabilidad que somos capaces de asumir como seres humanos.

Así como comer no es una tarea que podamos delegar a un otro, interpretar y accionar de manera diferente a como lo venimos haciendo incumbe a cada uno de nosotros como una tarea no transferible.

Si bien en el siglo XX tener “tarea” o “aprender” no era nada seductor para los adultos, en el siglo XXI se ha vuelto indispensable si pretendemos llevar un estilo de vida en el cuál podamos ver mejores y mayores oportunidades.

No decimos esto con la misión de que sea necesario, de buenas a primeras, aprender más. Pero si quieres conocer cómo aprender y qué actitudes son necesarias, te invito a leer ¿Cómo aprender más rápido? Lo que nadie te contó y es necesario para aprender de nuestros errores.

Antes de aprender algo nuevo, es necesario establecer algunos acuerdos que nos sean útiles y nos faciliten el re-interpretar la realidad.

Si bien hay algunas ideas que quiero regalarte para ayudarte en este proceso, es fundamental tener presente aquel proverbio zen que reza “toda la paz que encontrarás en la cima de una montaña es aquella que trajiste contigo”.

Aquí van 8 ideas (acuerdos) que he establecido conmigo mismo y resultaron ser muy útiles para transitar mi propio proceso de aprendizaje:

  • Los demás no me hacen, los demás hacen.
  • Mis ideas sobre el mundo modelan mis emociones.
  • Lo que sucede en la realidad es un resultado de mis decisiones pasadas.
  • Mi pasado no determina mi futuro, sólo lo condiciona si yo se lo permito.
  • Existe un único rincón en este mundo dónde puedo influir plenamente y soy yo mismo.
  • Si pienso en algo constantemente estoy buscando que suceda, tanto si lo deseo como si no.
  • Mi felicidad depende de mí mismo y de mis decisiones.
  • Todos somos parte de una inteligencia mayor en la cual elijo confiar.

Ahora te pregunto, ¿Qué acuerdos te han ayudado a re-interpretar la realidad y ver oportunidades donde antes no las veías? Puedes dejar tus comentarios abajo de esta publicación así compartimos nuestras miradas.

Deseo que hayas disfrutado este artículo tanto como yo y espero leerte en comentarios.

Buena Vida,

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