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3 motivos que te impiden vivir en plenitud y abundancia

El efecto, resultado o consecuencia de comenzar a vivir la vida en plenitud y abundancia es, entre otros, resonar y tender a relacionarte más a menudo con personas en la misma frecuencia que vos. Esto no es algo que suceda solo desde el punto de vista financiero o de salud, sucede sobre todo desde el punto de vista actitudinal hacia la vida.

En esta entrega desarrollaremos tres motivos concretos por los que nos negamos (si, a nosotros mismos) vivir en una mayor plenitud y abundancia de la que vivimos hoy.

Hoy no explicaremos el “¿porqué?” de este fenómeno, pero si eres de los que les interesa mucho saber porqué sucede esto, escribí un artículo que recomiendo especialmente y se titula “El poder de NO preguntarse “¿porqué?”.

En general, cuando decidimos hacer cambios en nuestra vida, no solemos considerar que pasará con el tejido social que actualmente frecuentamos, nos identifica y en el cual estamos cómodos (o cómodamente incómodos). Para que después no digas que no te lo dijeron, es necesario tener en cuenta tres aspectos:

1. Soledad

El trabajo o los proyectos en los que nos desarrollamos (ya sea por cuenta propia, en relación de dependencia, como emprendedor o en todas las formas posibles) es una parte importante de nuestro día a día (diría muy considerable si la medimos en términos de horas dedicadas). Pero el tiempo no es el único factor involucrado, también están los temas de conversaciones que nos interesan y de los cuales empezamos a hacer eco una vez que decidimos llevar determinada vida profesional.

Tanto si te gusta como si no te gusta lo que haces para ganar dinero, somos seres sociales y compartimos con nuestro círculo social (pareja, amigas, amigos, familia, etc.), algunos o varios de los temas que vivimos en el día a día como: las conversaciones que se dan en el trabajo, los silencios o conversaciones no explícitas del trabajo, lo puro y técnico del trabajo, cómo te relacionas en el trabajo, de las actividades que se hacen y dejan de hacer, etc.

Si bien cuando digo “soledad” no digo que terminarás solo o sola en una zanja y nadie hablará nunca jamás contigo, si estoy diciendo que tus intereses y temas recurrentes van a acercar y alejar gente a tu alrededor. Esto no es algo que puedas elegir y no puedes presionar un botón para que no suceda. Tu límite es la voluntad del otro, por tanto, esto es algo que los demás, de manera libre y voluntaria, eligen hacer (el hecho de acercarse o alejarse de vos). Si quieres conocer un poco más de esto puedes ir a “Vivimos en un mundo de causas y efectos”.

Los grupos a los que perteneces tienen cierta armonía. Armonía no quiere decir paz, quiere decir equilibrio. El equilibrio (aparentemente desequilibrado) que han encontrado algunas familias, grupos y parejas para seguir adelante no está en tela de juicio en este artículo, sino simplemente cabe mencionar que cuando alguien decide cambiar, el entorno juega a favor o en contra de ese cambio (nunca es neutro) y, quien es persistente en las acciones que lo o la llevan a cambiar, puede experimentar cierta sensación de soledad, incomprensión, confusión, duda y frustración.

El hecho de atravesar ese cambio y transitar ese proceso es el primer motivo por el que, consciente o inconscientemente, no cambiamos. Si quieres explorar más sobre qué hacer con el dolor y cómo usarlo de manera útil te recomiendo ir a ¿Cómo sacarle provecho al dolor y usarlo a tu favor?

2. Decisiones

Una vez un mentor me dijo “allí donde veas una persona feliz, plena y abundante, date cuenta que estás ante una persona que ha tomado difíciles decisiones en su vida”.

Por nuestra naturaleza humana solemos acostumbrarnos a las decisiones de todos los días y terminamos pensando que “tomar decisiones” es algo que debemos hacer solo en los momentos relevantes de nuestra vida y este es el primer error.

Si miramos con humildad, detenimiento y actitud de aprender, cada momento de nuestro día a día está hecho de decisiones. Vestirse de tal manera, saludar o no saludar, cómo saludar, a quiénes escribir, alguien con quien almorzar, etc.

Tomar decisiones difíciles es algo que vas a tener que hacer con cierta naturalidad y soltura si decides firmemente vivir una vida diferente a la que llevas hoy. Si bien esto no es algo a lo que todos quieran acostumbrarse, es algo imprescindible a la hora de hacer cambios en tu vida.

Escribí dos artículos especialmente dedicamos a la toma de decisiones y en los cuales desarrollé más en profundidad algunos principios y técnicas a tener en cuenta para decidir, los linkeo a continuación:

3. Exposición

Supongamos que vos y yo estamos haciendo un viaje en auto y durante horas atravesamos las rutas Argentinas por la zona pampeana. Seguramente estés pensando que veremos cientos, tal vez miles de terneros, vacas y vaquillonas. Luego de unos minutos mirando el paisaje y los animales, pasarán a ser parte de lo “previsible” y perderemos capacidad de sorpresa o admiración por lo que vemos. Esto sucederá hasta que… aparezca una vaca púrpura que vuelva a captar nuestra atención.

Cuando tu cambies, aunque en el entorno y el contexto nada cambie, todo habrá cambiado. No sólo por como veas y percibas la realidad, sino porque tal vez seas visto como la vaca púrpura que, de repente, ha decidido lucir otra actitud hacia la vida.

La exposición será la otra cara de la moneda de la soledad. Lo que digas, pienses y hagas no pasará desapercibido. Y, antes que nadie, empezarán a notarlo tu pareja, tu familia, con quienes vives, tus amigos y amigas más íntimos.

Esto puede hacerte sentir miedo y es natural, bienvenido al club. Durante miles de años de evolución dependimos del “sí” de la manada para pertenecer, comer, reproducirnos y tener una vida social. Este comportamiento que hoy vives es el mismo que teníamos cuando vivíamos en las cavernas. El miedo a ser rechazado o no ser aceptado nos toca en lo más emocional de nuestro cerebro y es un toro al que cada uno debe domar.

Cuan bueno seas manejando, gestionando y procesando este miedo, más fácil te resultará ser coherente entre lo que dices, piensas, sientes y haces. Esta es el tercer motivo por el que nos negamos una vida en plenitud y abundancia.

Si quieres conocer un poco más sobre la gestión emocional y cómo lidiar con el miedo te invito que vayas a ¿Qué hacer cuando todo se va a la mierd*?

Ahora quiero leerte a vos, ¿Qué te pareció este artículo? Recuerda que para recibirlos todas las semanas puedes dejar acá abajo tu dirección de correo y suscribirte gratis. Espero hayas disfrutado la lectura como yo compartir esto.

Buena Vida,

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