Volver al sitio

3 caminos posibles hacia tu plenitud personal (parte 2)

Si vienes de 3 caminos posibles hacia tu plenitud personal entenderás que cada camino está asistido por un principio que nos ayuda a transitarlo en paz. Si no sabes de qué estoy hablando te recomiendo ir a la primera parte de esta entrega acá 3 caminos posibles hacia tu plenitud personal.

Hoy profundizaremos sobre el segundo de los caminos restantes. Pero antes me gustaría compartir un valioso aporte realizado por Robin Dunbar (antropólogo, psicólogo y biólogo evolutivo de la Universidad de Oxford).

Robin está especializado en el estudio de primates y descubrió que existe una relación directa y proporcional entre el tamaño del cerebro de cada especie y el número de individuos que conforman su comunidad.

A partir de estudiar el volumen del neocortex de cada primate podía estimar con bastante precisión el tamaño de su manada. Es decir, los vínculos, la confianza, y las relaciones que nos ayudan a desarrollarnos dependen del volumen de nuestro cerebro. De esta manera se popularizó el “número de Dumbar”. Por nuestra biología, los humanos somos aptos para vivir en grupos de aproximadamente 150 personas.

Esto no significa que tendrás 150 mejores amigos. Más bien nos dice que hasta ese número (en promedio) puedes desarrollar relaciones sólidas y que nutran tu vida de verdad. Como ya dijimos en otra oportunidad, todo sucede a través de las personas. Si te fijas tomamos la vida a través de las personas, aprendemos a través de las personas, procreamos con otras personas. En definitiva, somos con-los-otros.

Esto nos da paso a explayarnos sobre el segundo camino hacia nuestra plenitud personal, los sistemas. Cuando hablamos de sistemas hablamos de entornos, ambientes o, como estudiamos en la escuela, ecosistemas.

Segundo camino: Principio del sistema

Todos los sistemas pueden ser contenidos por sistemas más grandes y, al mismo tiempo, contienen subsistemas. Los humanos somos un sistema en sí mismos. Dicho esto vale lo siguiente:

"Las acciones de un humano están en función de su propia estructura biológica y de la estructura de los sistemas en los que se desenvuelve"

Al mismo tiempo, la estructura de un sistema define el campo de acción posible, sin embargo, desde dentro de esta estructura existe la posibilidad de introducir cambios para ampliar y el campo de acción y generar la posibilidad de acciones previamente no posibles.

Es decir, somos un sistema y podemos realizar modificaciones estructurales para ampliar nuestro campo de acción. Ejemplo de ello es lo que sucede en tu cerebro mientras lees esto. Tu cerebro está realizando interpretaciones y conexiones que tal vez antes no había realizado mientras rompe otras conexiones más débiles.

No sólo sucede esto cuando leemos, sino cuando aprendemos, visitamos un nuevo lugar, comemos una comida diferente, hablamos con una persona de otra cultura, etc.

Si unimos esa idea y la complementamos con una máxima de los sistemas menciona que “los sistemas siempre imponen condiciones”. Nos abrimos a la posibilidad de diseñar de manera consciente nuestro sistema de vínculos, relaciones y personas con las que nos queremos rodear.

Esto aplica a con qué clientes trabajar, en qué ambientes hacerlo, con quienes queremos relacionarnos más, de quienes estamos dispuestos a aprender, etc. Si aceptamos que el sistema es más “fuerte” que nuestra voluntad, me pregunto… ¿Para qué querer imponerse a toda costa? ¿Qué sentido tiene no usar los sistemas a nuestro favor? ¿Desde qué sentido de heroísmo actuamos?

Atento a uno mismo, no sea que detrás de estas preguntas esté arraigado el paradigma de “si no te cuesta no vale” o “lo conseguirás con el sudor de tu frente” o “si cuesta, una vez que se consigue se valora más” y así podríamos seguir…

No decimos que el camino sea resignar a que el sistema "nos coma". Decimos que es más fácil diseñar un sistema de manera intencionada y luego "meterse" en él.

Para ello es extremadamente necesario revisar desde qué paradigmas estamos pensado, actuando y sintiendo. Esto es imprescindible si hace tiempo añoramos un estilo de vida (podrían ser semanas, meses o años) pero no lo logramos sin importar cuantas veces lo hayamos intentado. Si quieres leer más sobre esto sugiero ir a La ilusión de control ¿Cómo evitar ahogarnos emocionalmente?

Pensando en términos de estructuras, para introducir cambios y modificaciones en estructuras mentales, psíquicas y conductuales el primer paso es poder distinguirlas. Esto es lo mismo que sucede cuando queremos avanzar y “chocamos” con una puerta de vidrio que está tan limpia que no logramos distinguir.

Una vez distinguida la traba o la oportunidad de aprendizaje, podemos introducirnos en el tercer camino asistido por el principio de la acción que será desarrollado en la parte 3 de esta entrega.

Si quieres recibir la próxima entrega en tu bandeja de entrada puedes dejar acá abajo tu dirección de correo. Para continuar la lectura te invito a ir a Cambiar sin correr es posible: una calmada transformación.

Buena vida,

Todos los artículos
×

Ya está casi listo...

Te enviamos un correo. ¡Por favor haz clic en el enlace del correo para confirmar tu suscripción!

Aceptar