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3 Beneficios del lado positivo de la vulnerabilidad (parte 1)

¿Qué entendemos cuando hablamos de vulnerabilidad? Piensa por un momento, si te nombran la palabra “vulnerable” o “vulnerabilidad” ¿En qué piensas?

He hecho esta pregunta a algunos de los equipos y personas que han sido mis clientes y, en general, las respuestas que escucho son del siguiente estilo:

  • “Mmm... Vulnerabilidad me suena a ‘debilidad’”

  • “Para mi estás hablando de una carencia, de algo que no está bien”

  • “Cuando escucho eso pienso en algo que flaquea, incluso hasta una condición social te diría. También he oído este término asociado a la palabra ‘pobreza’ o a personas que se encuentran en una ‘situación de vulnerabilidad’”

  • “Yo lo asocio con la palabra ‘marginalidad’. Como que está de lado”

Puede que a ti te suenen familiares algunas de estas expresiones, y sino espero leerte en los comentarios que puedes dejar al finalizar la parte 1 de esta entrega.

Debo reconocer que luego de algunos años de voluntariado y trabajo en proyectos sociales en asentamientos y escuelas, para mí también, vulnerabilidad era sinónimo de una condición social empobrecida y dejada de lado.

Pero hubo un día que, haciendo lo que más me gusta hacer, me di cuenta que estaba siendo 100% vulnerable. Allí empezó a tener sentido el pensar que la vulnerabilidad tenía un lado positivo.

Por lo que resta de este artículo, te invito que exploremos un nuevo significado de vulnerabilidad y juntos descubramos su lado positivo.

Hoy, en comportamiento humano, entendemos la vulnerabilidad como la capacidad de asumir un riesgo emocional. Es decir, la capacidad de hacernos cargo emocionalmente de lo que sea que pueda suceder con las decisiones que tomamos y las acciones que ejecutamos.

Al leer a los expertos en el tema, me dí cuenta que éste es un concepto que ha cambiado radicalmente en los últimos años en lo que concierne a comportamiento y desarrollo humano.

Veamos los siguientes ejemplos deportivos para ilustrar un poco lo anterior: cuando un equipo de baloncesto está lanzado al ataque, desprotege y expone su propia canasta. También cuando un boxeador se dispone a atacar y dar un golpe debe, antes de hacerlo, quitar su guardia.

En ambos ejemplos, podemos observar que para lanzarse a por lo que desean obtener -ya sea encestar en la canasta ajena o dar un golpe- los protagonistas que ejecutan la acción, el equipo de baloncesto o el boxeador, se vulnerabilizan, se arriesgan por lo que quieren lograr y descuidan una parte de lo que se supone que deben cuidar.

Es cierto que esta redefinición de vulnerabilidad incluye una componente emocional. Para conocer un poco más sobre el concepto de Inteligencia Emocional y evaluar tu madurez emocional te invito que leas ¿Qué es la inteligencia emocional?

En general, los lados positivos de las cosas tienen beneficios. En este caso, no hay excepción. A continuación, exploremos 3 beneficios que experimentamos al tomar una actitud vulnerable en nuestro desarrollo personal y profesional:

  1. Expandir tu zona de confort: si bien la “zona de confort” es un concepto super utilizado hoy en día, lo he desarrollado en el artículo “¿Cómo aprender más rápido? Lo que nadie te contó y es necesario para aprender de nuestros errores”, podemos resumirlo diciendo que es aquella zona en la que nos movemos actualmente y donde todo nos es familiar y conocido (independientemente de cuán cómodo y conforme estemos, cada uno de nosotros, con lo que nos resulta conocido y familiar).
Podemos decir que tomar una postura vulnerable nos eyecta de la zona de confort. Pero…¿Por qué salir de la zona donde todo nos es conocido?

He comprobado que tu riqueza es proporcional al tamaño de tu zona de confort. Y no estoy hablando sólo de riqueza material, hablo de riqueza de experiencias, riqueza en los vínculos, en las personas con las que te relacionas y riqueza en tu estilo de vida en general. Por ende si quieres una vida de mayores riquezas, una vida en la cual dispongas de tiempo y dinero para compartirlo con quienes quieres, tal vez sea productivo probar lo desconocido.

Lo curioso es que cuando sales, lo desconocido empieza a volverse conocido, poco a poco tu zona de confort se amplía, te animas a ir por otras cosas nuevas y, en general, es positivo incluso para la estima de ti mismo o ti misma.

Cuando digo expandir tu zona de confort no me refiero a la locura de vivir experiencias que pongan en peligro tu vida y la de los demás. Empezar pequeño no significa empezar mediocre, es compatible empezar pequeño y hacerlo desde la excelencia.

Exponernos a lo nuevo y desconocido puede ser tan simple como viajar un tiempo sólo, emprender tu propio proyecto, invitar a esa persona que te gusta a tomar algo, ingresar en sitios y ámbitos antes no visitados, ir solo o sola al cine, conocer personas que tengan costumbres diferentes a las tuyas, entre otras.
 

Continuará en 3 Beneficios del lado positivo de la vulnerabilidad (parte 2)

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